Corría el año 1894 cuando el
entomólogo y sacerdote don José María de la Fuente, conocido como “el cura de
los bichos” describió una nueva especie de mantis, la denominada Ameles aptera. Lo hizo con ejemplares de
Pozuelo de Calatrava, en la provincia de Ciudad Real.
A esa nueva especie, después de
unos años, en 1932, le fue cambiado el nombre por el actual de Apteromantis aptera al ser incluida en
un género diferente, Apteromantis.
Se trata de una especie de
mantoideo endémica de la península Ibérica y de la que hay pocas citas. Es
mucho más pequeña que la muy conocida mantis religiosa. En estado adulto mide poco
más de dos centímetros. Su nombre científico viene a describir una de sus
características más fácilmente observable, su ausencia de alas. Además, si la
vemos, observaremos rápidamente que los ojos tienen una forma muy curiosa ya
que en lugar de ser redondeados como en otros muchos insectos, presentan una
especie de conos agudos dirigidos hacia la parte superior.
La “Mantis sin alas” suele tener una coloración verde y se desplaza a
saltos entre las pequeñas hierbas de los ruderales en los que suele habitar.
Suele pasar inadvertida dado su
escaso tamaño y su hábitat. Además, las pocas personas que perciben su
presencia la consideran como un ejemplar joven de la mantis religiosa.
No está de más recordar que
todavía está muy extendida la creencia de la peligrosidad de las mantis. En
municipios como Arroba de los Montes recibe el muy expresivo nombre vernáculo
de “muerte”. Por supuesto se trata de insectos inofensivos para el ser humano y
que en realidad desempeñan una gran función controladora de otros invertebrados
como los saltamontes. Merece la pena leer la ficha del MAPAMA del catedrático
de Entomología Felipe Pascual Torres, disponible en internet.
La mantis sin alas Apteromantis aptera está protegida por
la ley y es de gran importancia que se siga estudiando ya que es mucho más lo
que se desconoce sobre ella que lo que se sabe, a día de hoy.
Las nuevas citas son del
municipio de Piedrabuena, Ciudad Real. La primera se produjo en las cercanías
del río Bullaque, el 7 de abril de 2015, en un herbazal en una antigua gravera.
La segunda se produjo el pasado 18 de noviembre de 2016, a las afueras, a
escasos metros del casco urbano, también en un herbazal de grama.
Es deseable que se sustituyan
esas creencias por el conocimiento, que se empiecen a valorar y respetar.
Detalle de la cabeza de la mantis
sin alas, Apteromantis aptera,
especie de mantis endémica de la península Ibérica, y que fue descrita para la
Ciencia por el entomólogo don José María de la Fuente, “el cura de los bichos”
el año 1894. Fotografía de Francisco Zamora Soria.
(Este artículo fue enviado al diario Lanza, de Ciudad Real, sin éxito. También se intentó contactar con el diario La Tribuna de Ciudad Real, sin obtener respuesta.)
Rectificación, con mis disculpas, por delante y mi agradecimiento: El artículo fue publicado en el Diario Lanza el 26 de noviembre de 2016, en la página 39.
Rectificación, con mis disculpas, por delante y mi agradecimiento: El artículo fue publicado en el Diario Lanza el 26 de noviembre de 2016, en la página 39.