domingo, 8 de marzo de 2026

Sobre la complejidad hídrica del río Gigüela.

 Basta una mirada al SIRA, Sistema de Información de Redes Automáticas de la Confederación Hidrográfica del Guadiana para comprobar la complejidad hídrica del río Gigüela. Y es que lo que podemos considerar como normal es que un río, conforme nos vamos acercando a su desembocadura su caudal vaya aumentando, debido a los aportes de agua de otros afluentes y subafluentes. Por un lado tenemos que recordar que se trata de un río fundamentalmente alóctono, que quiere decir que las aguas que aporta proceden de otros lugares bastante alejados. Otra característica muy importante del Gigüela es que el sustrato que recorre es calizo, altamente poroso. Además, a lo largo de los siglos ha sido modificado por los seres humanos, destacando muy especialmente el encauzamiento llevado a cabo a partir de la Ley de Saneamiento de 1957. Su cauce se rectificó, convirtiendo las curvas en rectas, su escasa profundidad se excavó con maquinaria pesada y se le añadieron malecones que suponen que, llegados los años de bonanza pluviométrica, el agua circule por encima del nivel del suelo, su antiguo cauce y sus amplias llanuras de inundación. El río en realidad tiene esa parte exterior, por decirlo de alguna manera, y la subterránea, el gran acuífero de la Mancha Occidental, con el que está íntima y profundamente relacionado. Decenas de miles de pozos y la extracción masiva de las aguas subterráneas vinieron a complicar y agravar significativamente la situación. Donde había manantiales, fuentes, zanjas, ojos, ojuelos y pozas ahora, en el mejor de los casos, queda el topónimo, el recuerdo de algunas personas y muy poco más. Y es que el río Gigüela era, en realidad, un río "antiguo", ya en un estado de senectud si seguimos los modelos davisianos (de William Morris Davis, considerado el padre de la Geomorfología), que terminaba su "vida" por una llanura. 

Recibe el río Gigüela a numerosos afluentes, y, con criterios geomorfológicos e hidrográficos, en realidad es el río al que llegaba su afluente, el Guadiana. Mírese un buen mapa y el ángulo que forma el segundo con el primero, y el recorrido y se comprobará. Pero, lógicamente, el criterio que predominó y predomina fue el histórico y cultural. Hay un detalle muy expresivo y es que una de las denominaciones de esa unión Gigüela-Guadiana que hoy se llama Tablas recibía el nombre de las Charcas del Gigüela. Pero lo mismo se podría decir del Gigüela con respecto al Záncara, de manera que mejor dejarlo así. En realidad estas disquisiciones se pueden leer en textos del siglo XIX y principio del XX, pero no es el momento ni el lugar. Sí que sabemos que históricamente el Gigüela o Cigüela-ambas grafías y pronunciaciones son válidas- ha sido un río estacional y con una considerable irregularidad interanual, pero no nos referimos a esos aspectos.

Lo cierto es que al consultar los registros casi diarios de las estaciones de aforo vemos esas "anomalías" que quiero destacar. A fecha de hoy, 8 de marzo de 2026, el río Gigüela en Villafranca (de los Caballeros) lleva 18 metros cúbicos por segundo (redondeo a las unidades) (18.000 litros por segundo, que se dice pronto). Aguas abajo ya se han "perdido" -o ganado para esa gran hucha que es el acuífero- diez metros cúbicos por segundo, puesto que por la estación de aforo de Herencia pasan ocho. Y en la estación de aforo de Villarrubia de los Ojos el caudal es de dos metros cúbicos por segundo (2,57). De manera que en ese trayecto vemos que pasa de 18,47 a 2,57.

Ayer nuestro amigo Conce Sepúlveda apuntaba a una causa natural para explicar este comportamiento hídrico que para mí es totalmente desconocida. Hay quiénes afirman que con motivo del terremoto de hace unos años de Arenales de san Gregorio (¿septiembre de 2018, de 2,6 en la escala de Richter, y epicentro a 10 kilómetros de profundidad?) se habría producido una grieta en las rocas calizas por las que estaría penetrando una parte muy importante de ese caudal. No tengo datos que lo atestigüen. 

Sí parece evidente que la derivación de caudales a las lagunas de Villafranca estuvieron en un primer momento de estas abundantes lluvias y corriente del río motivando la disminución de caudales y el retraso de la llegada aguas abajo, pero las lagunas ya están llenas, por lo que nos dicen, y la compuerta en cuestión, se volvió a cerrar.

De manera que el Gigüela, hoy, presenta esta particularidad para la que no encuentro explicación.

El río Gigüela ayer, 7 de marzo de 2026, en La Puente el Conde, Villarrubia de los Ojos.

Cartel en el término municipal de Alcázar de san Juan.

El río Gigüela en Alcázar de san Juan, antesdeayer, 6 de marzo de 2026.


El río Gigüela en la estación de aforo de Villarrubia de los Ojos, antesdeayer, 6 de marzo de 2026.


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