sábado, 16 de mayo de 2026

Xosé Castro Celeiro, presentó su exposición sobre su trabajo foto-periodístico en el Canguro Violeta de Piedrabuena.

 El pasado 14 de mayo de 2026, jueves, el foto-periodista coruñés Xosé Castro Celeiro presentó su exposición en el bar Galería El Canguro Violeta de Piedrabuena, Ciudad Real, España.

Se trató de una actividad muy entrañable, enriquecedora y llena de sinceridad y de información de primera mano por parte de este profesional que, durante toda su vida, fue captando la realidad gallega. Y decimos gallega porque aunque su ámbito de trabajo era básicamente La Coruña, en realidad recorrió toda la región. 

Además de las noticias de tipo político y social Xosé tenía ojos para determinadas realidades que, con el tiempo, el trabajo y el buen hacer fotográfico se convertían en noticias o reportajes. Fueron muchas las anécdotas que nos fue contando, desde sus inicios como prácticamente un chico de los recados hasta ser fotógrafo de la plantilla de la Voz de Galicia, uno de los periódicos más importantes de España, por cierto.

Pepucho, como le llaman cariñosamente los que le conocen, fue creando así un impresionante archivo fotográfico que contiene, por ejemplo, la evolución urbana de la Coruña, que incluye mucho más que las tomas de la arquitectura del poder, que dicen algunos geógrafos. En ese devenir está la vida, la gente, el día a día, personas muchas veces anónimas y otras tantas con nombre y apellidos. No es el único tema al que fue prestando atención. Por ejemplo, hizo algo parecido con algunos cementerios, con los cines, espacios de socialización tan relevantes y hoy prácticamente inexistentes.

Sus fotografías nos hablan de un tipo de fotografías que quizás hoy ya ni se puedan hacer. Todo está cambiando. Se aprecia esa cercanía a la gente, a los conflictos sociales, a las desigualdades, a las difíciles situaciones de determinadas decisiones políticas y sus formas no siempre correctas de abordarlas.

Las escenas de manifestaciones con las intervenciones de las fuerzas del orden, la presencia de determinados personajes de relevancia internacional como "un Rockefeller" buscándose una moneda, casi seguro que sin éxito, para dar la propina a un operario de un campo de golf, o una mujer de avanzada edad montando en bicicleta con un expresivo y muy extendido en su época cartel de la campaña contra el consumo de alcohol al volante, nos muestran, aunque sea solo un pequeño resumen, ese tejido social pero también, y sobre todo, esa sensibilidad, esa estética que es, en realidad la ética que subyace en el foto-periodista y su profunda mirada entre geográfica, antropológica y social.

Es un verdadero privilegio poder haber visto esta exposición de Xosé Castro Celeiro y, sobre todo, poderlo haber conocido en persona y escuchar lo mucho que tiene que decir y que, por razones personales que no vienen al caso, no puedo resumir. Como siempre, este verdadero lujo cultural ha sido posible gracias al galerista y fotógrafo Mariano Rivero Moreno.

(Siento la tardanza en escribir estas líneas) (Faltan fotos) (22 mayo 2026)


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