martes, 14 de julio de 2026

Siguen surgiendo proyectos ganaderos que ponen en peligro al río Bullaque, a pesar de las figuras de protección.

 El río Bullaque es un afluente del Guadiana. A diferencia de este, sigue siendo un río al que podemos calificar de "vivo". ¡Qué extraño tener que decir que un río sigue teniendo agua, plantas acuáticas, bosques de ribera, invertebrados de todo tipo, aves, mamíferos, anfibios reptiles... ¡y hasta peces! La realidad de una buena parte de la provincia de Ciudad Real hace necesaria esta aclaración.

El río Bullaque está parcial o totalmente protegido por diferentes figuras. Recordemos alguna como el Parque Nacional de Cabañeros, la correspondiente Z. E. P. A., el Lic de los ríos y cuencas vertientes... Además, hay en su cuenca varios espacios declarados Monumento Natural o micro-reserva.

De manera que parece lógico que las actuaciones y actividades económicas que se desarrollen en ese entorno tan privilegiado pasen por un estricto control que ni comprometa ni deteriore esos valores, en consonancia también con la calidad de vida de sus habitantes.

No se comprende que con esta realidad sigan llegando y aceptándose por parte de las instituciones implicadas en la gestión tal cúmulo de proyectos destructivos y declaradamente nocivos. Basta con hacernos esta pregunta: si todos estos proyectos generadores de puestos de trabajo y riqueza económica son tan inocuos para la conservación de la Naturaleza y la calidad de vida ¿por qué no se ubican en las cercanías de Ciudad Real?

El Bullaque quiere seguir siendo un río vivo y no una cloaca, un vertedero o un macro polígono pecuario-industrial. Dice la Declaración Universal de los derechos del Hombre que todos somos iguales en dignidad y derechos y la Constitución Española también establecen igualdad y contempla, además, en el artículo 45 que todos tenemos el derecho a un Medio Ambiente, el deber de conservarlo y de conocerlo. 

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