¡Cielo santo! Yo me he comprado una botella de vino y un poco de jamón para ver el eclipse de sol.
Lo siento, no, no es una burla, es sólo una decisión que, como tantas veces, es legítima, legal y tan respetable como el resto. Sencillamente no siento interés, no hay mucho más.
Evitaré todo riesgo ya que permaneceré en mi casa. Ni riesgo ocular ni de tráfico rodado ni de incendios forestales. Un vinito, una tapa, un vistazo por la ventana y otro a la televisión, y punto.
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