Ayer, 3 de septiembre de 2026, jueves, ya de noche, vi que había un cerambícido en la cocina de mi casa en Piedrabuena, Ciudad Real, España.
Me parecía increíble, pero, ahí estaba, posado sobre la puerta de un mueble. Me llamaba mucho la atención que, después de unas semanas en las que me han identificado otros dos escarabajos longicornes en el portal "Observation", y yo les dedicara sendas entradas en este espacio, apareciera este otro en el interior de nuestra vivienda. Además, alguien me dejó un comentario diciendo que es a mi a quien le ocurren estas cosas.
Como seguramente se sabe un cerambícido es un escarabajo de cuerpo alargado y que tiene unas antenas largas. Su vida transcurre mayoritariamente en el interior de árboles muertos dado que son xilófagos. En su última fase vital emergen ya completamente metamorfoseados, y volarán al atardecer para reproducirse,sin apetito alguno, por cierto.
Este que estaba anoche metido en la cocina era pequeño -recordemos que, por ejemplo, el "Cerambix cerdo" es enorme, de unos 8 centímetros aproximadamente-y podía medir sólo dos. Era de apariencia negra pero visto de cerca se apreciaban una manchitas más claras.
Como suele ser habitual en mi forma de proceder hice fotos rápidas "in situ" , y sobre la marcha, captura y liberación inmediata en el alféizar de la ventana.
En fin, para mí, una escena entomológica sorprendente y entusiasmante. La vida está ahí, guiñándonos un ojo de complicidad.
Faltan fotos.


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