No sé desde ni hasta cuándo. Voy a un museo, espacio público, y me paran para preguntarme que dónde voy. Pero, sobre todo, por estadística, que de donde soy o donde vivo.
Creo que la primera pregunta puede ser lógica para explicar recorridos, actividades, o las diferentes posibilidades que se ofrecen. Desde luego voy a entrar al museo. No, no voy al dentista, ni a tomar algo fresquito ni a comprarme un pantalón. Pero bueno, vale.
Y a la segunda pregunta, que se interesa por mi procedencia geográfica, parecería lógico contestar con la coletilla tan actual de "por la ley de protección de datos no le puedo contestar".
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