Hace un par de días me enteré de la muerte de Julio Escudero, a quién tuve la suerte de conocer hace unos cincuenta años. A pesar de tantos años mi conocimiento ha sido más de oídas y leídas que de contactos personales.
Julio fue pescador, cazador y barquero de los ríos Guadiana y Gigüela, hasta que esa confluencia se declaró Parque Nacional.
Me llamó la atención la similitud de las notas necrológicas. No se menciona la palabra "muerte" sino que los autores recurren a verbos polisémicos con una carga extraordinariamente ligera desde el punto de vista semántico. Así "irse", "marcharse" o "dejarnos" sustituyen y de alguna manera diluyen la fuerza expresiva del vocablo y, sobre todo, del concepto.
Yo soy partidario de llamar a las cosas por su nombre, y la muerte es una realidad. Hay otros términos pero cada vez observo esa tendencia de sustitución de las palabras "fuertes" o duras.
Desnsa en Paz, Julio.
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