Ayer, 24 de junio de 2026 el diario La Tribuna de Ciudad Real publicó una muy breve nota necrológica sobre la muerte de la que fue la primera mujer en ejercer el cargo de alcaldesa de Porzuna, Ciudad Real, España.
Tuve la suerte de conocer a doña Bienve en el Colegio Público de Integración "Nuestra Señora del Rosario" de Porzuna. Allí estuve dos cursos, no consecutivos, como profesor especialista en Inglés y tutor. En mi segundo periodo fui el tutor de uno de los dos grupos de sexto de la muy reciente Educación Primaria. Era "el paralelo" de doña Bienve. Llamábamos paralelo o paralela al profesor o profesora que era tutor de un grupo del mismo curso. Los paralelos teníamos y seguro que sigue siendo así, que coordinarnos mucho más que con el resto de compañeras y compañeros. Además, como yo era uno de los dos profesores de inglés del colegio ella tenía que impartir más asignaturas a mi alumnado.
Con doña Bienve aprendí mucho y me sentí muy seguro con sus consejos y su mucha experiencia, que contrastaba con la poca que yo tenía. Me sorprendió su capacidad de diálogo, sus ganas de hacer y, en bastantes o en todas las ocasiones, aceptar mis propuestas. Me ayudó y aportó mucho y aunque solo fue un curso, muy intenso y complejo, por cierto, tuve con ella una extraordinaria relación. Me resultaba admirable su alegría, por ejemplo, que yo diría que era natural. Era 1997.
Al cabo de un tiempo, y estando ya jubilada, supe que había optado por ese compromiso de la alcaldía, para seguir trabajando por los demás, que era, por otra parte, lo que había hecho toda su vida. Creo recordar que formó parte del equipo directivo, pero me faltan datos concretos.
Después no nos vimos muchas veces pero siempre conservé, como conservaré, su muy grato recuerdo y la sensación de haber sido muy afortunado por haber aprendido de ella, trabajando a su lado. Descansa en paz, doña Bienve.
Mi generación no puede olvidar lo que representaron tanto los padres como los maestros. Algo que se va diluyendo por culpa de la mal llamada tecnología. Un móvil que reemplaza tanto a los padres como a los maestros. Es así de cruda la realidad. Yo también recuerdo con nostalgia a mis maestros por eso me uno a su tristeza porque sin conocerla debió ser una persona maravillosa
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Muchas gracias.
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