jueves, 26 de marzo de 2026

Sobre el Guadiana "remontante".

 Hace unos días la patronal agraria mayoritaria ASAJA pidió que se abrieran las compuertas del molino de Molemocho, en el río Guadiana, aguas arriba del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y Villarrubia de los Ojos. Se basa la petición en el llenado y el rebosamiento del agua, en el pantano de Puente Navarro, es decir, de la superficie encharcable de este Espacio Natural Protegido.

En un par de días la autoridad competente, desconozco si la Confederación Hidrográfica del Guadiana o el Parque Nacional, o ambas, decidieron permitir que el agua del río Gigüela fluya, río arriba, por el cauce del Guadiana, completamente seco. Es lo que algunos geógrafos, como el doctor en Geografía y Ordenación del Territorio don óscar Jerez García, llaman "el Guadiana remontante".

Lo primero que llama la atención es que sea ASAJA quién curse la petición y se vanaglorie de la medida tomada. 

Desconozco si se han llevado a cabo los estudios que parecerían más que pertinentes, imprescindibles para esta toma de decisiones, tratándose de un espacio protegido precisamente por las características hídricas tan particulares, a saber, la mezcla de las aguas salobres y calizas del río Gigüela, las del río Azuer, que este año de 2026 y hasta la fecha no han llegado al Guadiana, y las de los Ojos del Guadiana, dulces y continuas, que llevan muchas décadas sin manar, dada la sobrexplotación del acuífero 23. Además entran al humedal las aguas de las sierras de Villarrubia de los Ojos por varios arroyos y las de la Madre Chica del Gigüela, que también recoge aguas de arroyos serranos.

No quedan claros los efectos positivos y los negativos que pueden suponer esta medida, aunque, a simple vista y de forma nada científica pueda parecer muy positiva. Desde luego sí que tiene fuerza el argumento de que el río Guadiana, aguas abajo de la presa de Puente Navarro, tiene tanto derecho a que el río corra como el tramo anterior. Es además, desde un punto de vista natural, más lógico y coherente con la política de Conservación de la Naturaleza. Además, así, abriendo "el grifo" al Guadiana remontante se traslada una imagen equivocada del funcionamiento de un sistema que debería ser natural. Se refuerza esa idea de que los desastres ambientales se pueden solucionar con herramientas ingenieriles o de fontanería hídrica, cuando en realidad se trata de cuestiones mucho más complejas. Pongo un ejemplo. Es de suponer que en ese ir el agua río arriba por el cauce del Guadiana, seco, pasarán seres vivos, en particular, fauna ictícola y macroinvetebrados. De entrada, suena bien. Pero lo que parece que ocurrirá es que en poco tiempo ese flujo de agua remontante cesará y el cauce así encharcado, quedará convertido en un charcón sin salida posible. En realidad es una trampa mortal para esa fauna.

De manera que, a la espera de poder leer estudios al respecto, mi modesta opinión es que se trata de una medida sin fundamente científico y, por lo tanto, inapropiada.


En la presa de Puente Navarro, unos días antes del llenado del embalse, concretamente el día 15 de marzo de 2026.



Cauce del río Guadiana, aguas arriba del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y Villarrubia de los Ojos el día 15 de marzo de 2026. Puente en el sitio del Nuevo.



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