Cuando yo era pequeño era costumbre llevar de casa en casa, por los denominados "coros" o listados de personas que formaban ese grupo, imágenes religiosas de cierto tamaño, metidas en hornacinas de madera: eran las capillas domiciliarias.
Había un listado de treinta personas - el coro-que recibían, tenían por veinticuatro horas y llevaban esa imagen a la siguiente casa.
Tenían dichas cajas de madera sus puertas y, a veces, una pieza superior abatible. Además, contaban con un doble fondo y una ranura, como una hucha, para depositar limosnas.
La imagen de San Antonio era, creo, la más popular. Hasta dónde yo sé sigue habiendo al menos una capilla o coro en funcionamiento en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España, en 2026.
Era y sigue siendo una práctica y muestra de religiosidad y fe individual o familiar de puertas adentro. Creo recordar que también participaban otros miembros de la familia, amistades, vecinas y vecinos.
Había novenarios, pequeños cuadernos con las oraciones correspondientes y libros para tal fin. Una de las oraciones era la llamada "Los trece padre nuestros de San Antonio de Padua que se rezan con el nombre de Rosario de San Antonio" (sic).
Se solía encender una vela aunque también he visto una capilla de San Antonio en mi casa, - dada la gran devoción que le tenía mi familia y le seguimos teniendo ya con una pequeña bombilla, su cable y enchufe.
Personalmente me parece una tradición muy entrañable y digna de ser perpetuada.
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En Villamanrique continúa esta tradición y son varias las capillas que se van llevando a las casas.
ResponderEliminarMuchas gracias. Saludos
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