lunes, 30 de julio de 2018

Un año sin la cámara, mi año de luto fotográfico.

¡Ya ha pasado un año! Tras la muerte de un ser querido que me dejó una herida impresionante, decidí estar todo un año sin hacer fotos con mi cámara y mis objetivos. Fue muy duro durante los primeros meses. Fui supliendo ese impulso y esa actividad con el teléfono móvil, con lectura, con ratos de escritura, con asistencia a cursos precisamente de Fotografía, yendo al cine y al campo y con un intento de reflexionar sobre mis años de fotógrafo y mis quehaceres relacionados con esa actividad entre documental y artística o creativa.
Ahora, no veo el momento de volver a coger mi Canon y retomar mis proyectos. Me resulta tan doloroso o más que cuando la dejé. Es cierto que en tres o cuatro ocasiones la he usado en todo este tiempo. Han sido ocasiones puntuales que han tenido que ver con la llegada inesperada de algún animalejo muy interesante para mí.
También me resulta difícil explicar todo este proceso interno que, por mi parte, fue algo parecido a un luto, a una renuncia al color, a algo que me fascina y que hace que las horas, mis horas, vuelen y me vuelen. Ha sido una suerte de cilicio inmaterial que ha producido sus efectos, invisibles, pero existentes.
He aprendido y he reflexionado. He sentido un gran vacío que ahora no sé si quiero llenar. 
Difícil de entender, supongo pero también muy difícil de explicar. Siento que ha pasado un año, todo un año. Siento que ya llevo un año sin esa persona a la que tanto quería y quiero y que esto no ha hecho más que empezar. Me veo extraño y hasta distante con la sola idea de volver a coger la cámara y a buscar y buscarme en ese pequeño rectángulo de poco más de un centímetro cuadrado. Quizás me haya alejado tanto que ahora me cuesta rehacer esa distancia, recorrer el camino de vuelta, mucho más lejano que simplemente alargar la mano y coger mi mochila.


Decir o no decir, o el discurso fotográfico.

Viendo fotografías con unos amigos, de los aficionados llamados "pro", resultó muy utilizada  la expresión "decir"...esta foto no me dice nada...esta sí..., entiendo que en el sentido de "gustar", de forma rápida.
Pensándolo unas horas después quise "traducir" esa forma de hablar. Era el sinónimo de ¿discurso fotográfico? Creo que sí. ¿No se trata, al final, de comunicar? ¿No es cuestión de un intercambio de emociones y conceptos?¿No es algo como la Literatura, incluso oral o la Pintura, la Escultura, la Arquitectura, la Música, la Historia, la Geografía...?
Son muchas las personas que han escrito en profundidad sobre el tema. Me viene a la memoria el mítico librito (o librazo) de Susan Sontag "Sobre la Fotografía", pero hay mucho escrito y me atrevo a decir que más especializado y específico.
Como ya se ha dicho tantas veces, aquel lema de George Eastman de "usted aprieta el botón y nosotros hacemos el resto" o "tan fácil como apretar un botón" han hecho mucho daño a la Fotografía, a los fotógrafos y fotógrafas y al público, en general.
Por si fuera poco, el uso masivo de la Fotografía y de fotografías han venido a popularizar o extender su uso de forma espectacular. Y si a eso unimos el desconocimiento, la falta de formación general y específica y la carencia casi total de la percepción de límites hace que mucha gente no acierte a saber qué es eso de una buena fotografía, no distinga un simple "churro", fruto de apretar un botón de un trabajo que merezca la pena.

Aunque resulte chocante, detrás de una fotografía suele haber de todo menos inmediatez. Suele haber trabajo duro, continuado, reflexión, esfuerzo, ensayo y error y hasta programación, búsqueda, desengaños, errores,... aun que también haya oportunidad, casualidad, suerte, improvisación...

Lo que llamamos Fotografía con mayúsculas no es una sucesión de fotos bonitas, del "me gusta" o "no me gusta", ni siquiera del "me dice" o "no me dice". Hay algo más, perdón, hay mucho más. No es técnica o solamente técnica, no es solo la oportunidad, ni la suerte, ni el azar, ni el "ojo"...
La Historia del Arte, por ejemplo, no está de más que, de alguna manera, pulule por ahí cerca. O incluso que se atente contra ella...
Lo cierto es que a veces, el panorama es, sencillamente, desolador. Pero incluso el escrito...

martes, 3 de julio de 2018

Muere atropellado un aguilucho lagunero en Ciudad Real, en el km 298

El pasado domingo, 1 de julio de 2018, a las dos y cuarto de la tarde (14:15) pudimos ver un aguilucho lagunero occidental (Circus aeroginosus) sobrevolando a muy baja altura la carretera N-430, en el punto kilométrico 294, en el pequeño altozano de la finca Galiana, término municipal de Ciudad Real.
Apenas dos horas y media después, a las cinco menos cuarto (16:45) el ejemplar ya estaba muerto en la cuneta. Todo parecía indicar que se trató de una colisión con algún vehículo. En apenas unos metros había restos de una urraca común (Pica pica) en la calzada, y de un conejo (Oryctolagus cuniculus), ya fuera de la carretera.
El aguilucho lagunero occidental es el mayor de los aguiluchos europeos. Se puede leer la entrada de la Wikipedia en inglés, en francés y en portugués: "Western marsh harrier", "Busard des roseaux" y "Tartaranhão-ruivo-dos-pauis".