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miércoles, 7 de agosto de 2024

Nombres de persona, 6. Algunos apellidos burlescos del siglo XIX en América del Sur, según Pío Baroja y Nessi.

 Leí hace muchos años, en mi adolescencia devoradora de libros, un libro de Pío Baroja y Nessi cuyo título no recuerdo. Había una referencia muy curiosa a la imposición de apellidos burlescos a algunos habitantes de las entonces llamadas provincias de ultramar, hoy, países independientes de América del Sur. Desconozco si esa historia tenía un trasfondo real y, si así fuera, si se habrán mantenido a lo largo del tiempo. 

Nombres de persona, 5. Nombres para ambos sexos.

 Cuando yo era pequeño me costaba trabajo entender que un hombre se llamara como una tía mía, Mercedes, osea, Merce. Poco a poco fui conociendo casos semejantes sin salir de mi pueblo, Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real. Así, Rosario, Concepción, o María Santísima, Remedios y Encarnación que solían abreviarse como Rosa, Conce, María ("Santisma" ), Reme y Encarna, respectivamente, dejaron de parecerme raros y los tengo totalmente asimilados y normalizados. 

También escuchaba hablar de Loreto, que había tenido mucho protagonismo durante la II República y la guerra civil en el ayuntamiento y en el pueblo.

Hace unos días, en un documento de 1903 del Archivo Municipal de Villarrubia de los Ojos localicé a un mozo que se llamaba Ángeles. En el mismo había otro llamado Guadalupe. Los leí y releí por si era un error mío, pero no, aparecían inscritos así. También estaban Isabel, Jesús de la Luz Tecla.

Un par de días después, en otro texto, se tomaba nota de una solicitud presentada por un hombre llamado Manuel de los Ángeles en octubre del mismo año. Puede que se tratara del mismo nombre, en el primer caso, abreviado. 

Ya en los años cuarenta del siglo XX un alcalde se llamaba Natividad, abreviado, Nati. Y había también uno llamado Irene.

En Daimiel conocimos a Nieves, en Piedrabuena también encontramos a Sacramento y en Porzuna a Inés

En fin, creo que hay bastantes nombres más que se usan indistintamente para mujeres y hombres. 

Para terminar, por si alguna persona que lee este texto no lo sabe, les recuerdo que mi nombre de pila completo es Francisco de la Santísima Trinidad. Como vengo manteniendo en estas entradas sobre los nombres de persona el respeto debe ser siempre nuestra actitud, aunque a veces nos pueda sorprender.
















lunes, 5 de agosto de 2024

Nombres de persona, 4. Otra regla de oro: ¡ojo con los diminutivos, aumentativos y demás!

 El español, como otros idiomas, tiene una capacidad impresionante de crear nuevos vocablos partiendo de los ya existentes. Los diminutivos y sus variables, (en -ico, -illo, -ino, -ito, -ete...*), los aumentativos (-azo, -on, ...), los despectivos...(-uzo, -orro..) cuando se aplican a los nombres y apellidos pueden ser una forma cariñosa o simpática de hablar o, por el contrario, una forma de menospreciar, minusvalorar, ridiculizar, señalar y hasta castigar...

Depende de muchos factores. No es lo mismo que a un hombre o a una mujer de cincuenta, sesenta o setenta años, por ejemplo, se le llame con un diminutivo porque se le conoce desde siempre, se tiene parentesco, amistad, cariño, amor o cualesquiera sentimientos positivos que si no se le conoce de nada.

 Tampoco es igual el tono de una situación de complicidad que el de un escenario de confrontación. Pero lo ideal, lo bueno, lo idóneo, lo mejor y lo que debería ser la norma es que esas creatividades varias las dejáramos, como mucho, para el ámbito familiar. 

De manera que, lo ideal es usar los nombres tal cual, que para eso los tenemos.


* En masculino y femenino.

Nombres de persona, 3. Siempre debemos respetar los apellidos, por raros, llamativos o connotativos sean.

 Lo dicho sobre la necesidad de mostrar respeto por los nombres de persona es, lógicamente, aplicable a los apellidos. Da igual lo raros, escasos, abundantes, llamativos o connotativos que puedan ser o que nos puedan resultar. En ocasiones se producen combinaciones graciosas, chocantes, contradictorias...Pero da igual y debemos mantenernos en ese terreno del máximo respeto. Y ocurre o puede ocurrir que lo que a nosotros nos llame la atención en el pueblo de al lado esté completamente normalizado. 

Entre los apellidos que más me han sorprendido de cuantos llevo oídos o leídos sin duda es el de un alcalde que, en su tiempo, protagonizó un hecho histórico. Estoy hablando de Benito Pamparacuatro. Fue el primer alcalde en reconocer la II República Española.  Lo dicho, máximo respeto.



domingo, 4 de agosto de 2024

Nombres de persona, 2. Segunda regla de oro: jamás pongas el nombre de una persona a un animal.

 Un día íbamos paseando por un camino y una persona a lo lejos comenzó a decir, en alta voz, el nombre de uno de nosotros. Nos dimos la vuelta pero estábamos suficientemente lejos para no reconocer a esa persona. Nos fuimos acercando y las llamadas seguían. Ya a escasa distancia el nombrado, por no decir, vociferado, se identificó y preguntó que si le conocían. Nuestra sorpresa, con una carga considerable de malestar e indignación, no paraba de aumentar.

-¡Uy, no, estoy llamando a mi perro, que se ha metido por ahí y no lo veo!

No, no es la única vez. En Londres, allá por 1988, un argentino de mucho intelecto y poco tacto, llamaba a su tortuga, su querida tortuga, con un nombre de persona. Era el elegido el de un dictador pero ¿es que no hay otras personas con ese nombre? Y, por otra parte, los dictadores tiene su parroquia, muchas veces más numerosa que la de los adversarios. (No, no estoy defendiendo las dictaduras, estoy llamando pan al pan...) Era curioso porque iba por el mundo de persona culta, respetuosa, defensora de los valores humanos y bla, bla, bla...

En España en tiempos de un presidente de gobierno que había sido elegido democráticamente escuché como con sorna y muy mal gusto llamaban a un perraco con ese nombre.

Y ¿qué decir de los libros de texto que usamos a diario en los colegios? Pues eso, que no hay color. Que en las lecturas y frases de los ejercicios vemos perritos, gatitos y demás fauna con nombres que nunca coinciden con el dueño de la empresa o multinacional o de las autoras y autores de estos ejemplares y edificantes materiales.

Concluyendo, jamás pongas el nombre de una persona a un animal.

Nombres de persona, 1. Primera regla de oro, jamás reírse de un nombre.

 Cuando yo apenas era un mozuelo una persona mayor me explicó que los nombres de personas los hacemos nosotros y no al revés. Me puso un ejemplo concreto muy gráfico. En un pueblo, determinado nombre de persona tenía connotaciones negativas por las características del personaje en cuestión. Se hacían chistes y había varias expresiones muy poco respetuosas. 

Sin embargo, en otro municipio, el mismo nombre era bastante frecuente y estaba muy bien considerado. Además de varias personas de edad avanzada y alta valoración social que lo habían recibido en la pila bautismal ya era también común en varios jóvenes, pequeños y recién nacidos.

Sea como fuere, lo más importante es no reírse jamás de un nombre de persona. Además, no caer en la muestra de extrañeza ni en el chiste facilongo ni en el tópico de turno nos acerca a eso que solemos llamar Educación. Quién sabe si el nuestro puede provocar esas reacciones tan poco respetuosas.