Mostrando entradas con la etiqueta Etno-botánica.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Etno-botánica.. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de enero de 2026

Junco, harina y agua: las churrerías.

Hace ya bastantes décadas desde que no he vuelto a ver juncos en una churrería. Era muy típico ir a comprar churros y que te los dieran engarzados en un junco que, precisamente, recibe el nombre común de junco churrero (de nombre científico "Scirpus holoschoenus"). En Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España, Conce Sepúlveda (1951) me contaba hace unos días que de pequeño iba, con otro amigo, Lore "el alemán" (qepd), a coger juncos a la vega. Se los daban a los churreros del pueblo, para su suministro diario, a cambio de unos cuantos churros.

Fue pasando el tiempo y, como suena, los juncos fueron sustituidos por papel de estraza y bolsas de plástico. Hoy, 2026, se suelen utilizar bolsas de papel aunque el plástico sigue presente. En este caso se advierte a la clientela que son de pago, a razón de diez céntimos.

Los churros se hacen con harina y agua. Un amasado rápido, la compresión de la manga churrera, el aceite bien caliente, y en cuestión casi de segundos, ya están listos para ser consumidos. 

Los suele haber tipo lazo, que en buena parte de España se denominan "churro madrileño" y los de rosca, cortada en trozos de longitud variable, pero generalmente de unos 18 a 25 centímetros, por aportar una estimación sin más (a la que solemos llamar "a ojímetro"). Este tipo de churro suele denominarse "porra" pero en pueblos como este recibe el nombre de "tallo", dejando el vocablo "porra" sólo para el inicio de esa rosca, que se encuentra en el centro y tiene una terminación -en realidad, inicio- más abultada y redondeada. También hay roscas de longitud variable, dependiendo de cada churrería que las prepara. La variedad es mucho mayor pero estos serían los más extendidos.

Se cuentan por miles las churrerías que hay en España. En algunos pueblos y ciudades son un punto de referencia para muchas personas. Desde la cafetería o bar, la simple habitación para solo su fabricación y venta, en quioscos o vehículos adaptados, las churrerías venden sus productos desde bien temprano hasta que la clientela deja de afluir. En ciertos casos esa actividad continua o se retoma al anochecer. También las hay que comparten sartén con otros productos, como las patatas fritas. Y en las ferias son negocios que no suelen faltar.

Había churrerías en Madrid que eran una verdadera preciosidad y que para los años ochenta del siglo XX estaban ya o cerradas o en vías de desaparición. Esos cambios, a mi juicio, tuvieron que ver con ciertos cambios de las costumbres y horarios de los trabajadores pero también con la incorporación de los necesarios utensilios churreros en bastantes cafeterías, que daban un servicio mucho más completo, en todos los sentidos.

Hoy, en Villarrubia de los Ojos, contamos con el bar "La Paloma" que, desde hace unos cuatro o cinco años, viene haciendo tanto churros como pequeñas roscas. La otra opción es, desde hace muy poco tiempo, la nueva churrería "el Tragui". Allí, Santiago hace tallos y se anuncia como la sucesión de una saga familiar desde 1979. En Piedrabuena la churrería de Olvido y Candi anuncia ya su próximo cierre habiendo otra nueva que ha venido a asegurar la continuidad.

En Ciudad Real destacan "La hormiga", con varios establecimientos, y Jovi, que aglutina a una clientela muy abundante. Hay más, como El Tazón, y en Malagón, por ejemplo, conocemos la de Los Javichas, y la de Santa Teresa. En Porzuna también hay dos, una de ellas de reciente renovación de la titular. Y podríamos seguir enumerando pero no procede, porque la idea es aportar sólo unas ideas y algún dato sobre esta actividad empresarial del sector de la alimentación y restauración que, en muchos casos, son el arranque del día de puertas afuera. Los precios suelen variar poco. Los que conozco más recientes están entre 50 y 60 céntimos por la porra o tallo y entre 20 y 50 céntimos por el churro de lazo.

En cuanto a las denominaciones, con variantes y compuestos, tenemos: 

-churro

-porra

-tallo

-rosca

-tejeringo

-calentito

Antes de finalizar y como curiosidad, también hay churrerías ambulantes y churros en el sureste de Francia. 

Es interesante destacar que cada churrería suele tener su estilo propio, su toque personal, en un producto aparentemente tan uniforme. En la misma medida hay gran diferencia entre las que sólo elaboran los churros y las que ofrecen otros servicios. Personalmente me gusta frecuentarlas, conocer las que hay cuando viajo por nuestros pueblos y ciudades y, en algunos casos, hacer fotografías. 

Sigo recordando aquellas churrerías que funcionaban con fuego de leña, con juncos, con la petición de la vez y con la churrera manual y palos requemados.


Churrería "El Tragui", en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real. Enero 2026.

Santiago, dueño de la churrería "El Tragui", Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real. Enero 2026.

Churrería en un bar de carretera. Andalucía. Diciembre de 2025.

Churrería Olvido, Piedrabuena.


Churrería de Porzuna.


Rosca de la Churrería Jovi, diciembre de 2025, Ciudad Real.

Churrería Jovi, Ciudad Real, diciembre de 2025. Fotografía modificada para mantener el anonimato de la clientela.
José Luis, de la Churrería Jovi, Ciudad Real, noviembre de 2025.




Carta de la churrería "La Hormiga", Ciudad Real.





martes, 18 de noviembre de 2025

Apuntes de Etnobotánica: ¿Qué es la Etnobotánica?

 La Etnobotánica es la estudio que se ocupa de los usos que los seres humanos hemos hecho o seguimos haciendo de las plantas. Abarca muchos campos del Conocimiento y presta atención a cuestiones que están relacionadas con la Cultura, con la Historia, con el Patrimonio Inmaterial, con la Lengua y el Habla, con la Literatura, con aspectos relacionados con la Farmacología, la Sanidad Animal, la Veterinaria, la Industria, la Artesanía, con la vida, en una palabra. Conviene recordar ese poema de Rabindranath Tagore sobre el árbol para hacernos una idea de lo mucho que suponen estos seres vivos que hacen posible nuestra existencia.

Se suele decir que fue el norteamericano Harshberger el que acuñó el nombre de "etnobotánica" y que dio acta de naturaleza a esta nueva disciplina, cuando trabajaba con los pueblos indígenas de Estados Unidos, a finales del siglo XIX. Sin embargo esa ocupación y preocupación por todo lo relacionado con el mundo vegetal es tan antigua como el ser humano. Dioscórides aparece como uno de los grandes en la Historia sí bien hay muchos autores más que añadir, sin contar con las gentes de todas las partes del mundo que fueron descubriendo y haciendo que ese Conocimiento y esa Sabiduría haya llegado hasta nosotros.

Mi idea es ir publicando breves apuntes sobre este apasionante campo del saber del territorio en el que vivo o he vivido.

lunes, 21 de julio de 2025

Los nenúfares de la provincia de Ciudad Real, entre el desconocimiento y el silencio: una aproximación. (2023).

 Los nenúfares de la provincia de Ciudad Real, entre el desconocimiento y el silencio: una aproximación. 

Francisco Zamora Soria, octubre de 2023.


En la provincia de Ciudad Real hay dos géneros diferentes de nenúfares, el nenúfar blanco (Nymphaea alba) y el nenúfar amarillo (Nuphar luteum), ambos de la familia Nymphaeaceae.

Es fácilmente constatable la desaparición total de ambas plantas herbáceas acuáticas en buena parte de la provincia, dadas las extraordinarias condiciones de deterioro fluvial sufridas desde los primeros años ochenta del siglo XX. 

Así, la desecación programada de los humedales manchegos de los años sesenta y setenta y la consiguiente extracción masiva de aguas subterráneas y la construcción de presas en los ríos supusieron la desecación de los Ojos del río Guadiana, de los Ojuelos del río Gigüela y de todo el entramado fluvio-lacustre del noreste de la provincia. Además, al tratarse de unas plantas grandes y muy llamativas, fácilmente reconocibles, su rarificación o desaparición eran percibida sin dificultad.

En el oeste de la provincia, sin embargo, en algunos tramos de, al menos, tres ríos, los nenúfares se han conservado hasta nuestros días, léase, 2023.

Llama la atención, tratándose de una planta tan visible, que las citas en los diferentes libros especializados fueran tan escasas pero, sobre todo, que se produjeran "lagunas", errores o carencias de citas concretas, dadas las extensiones de algunas colonias, como veremos más adelante.

La primera cita con la que cuento procede de 1939 de un trabajo que nada tenía que ver con la Botánica ni con otros campos de las Ciencias Naturales o Sociales, sino con la Literatura y, de alguna manera, la Filología. Así, el polígrafo Francisco Rodríguez Marín, en su obra titulada "En un lugar de la Mancha. Divagaciones de un ochentón evacuado de Madrid durante la guerra" recopiló un buen número de refranes -no en vano era uno de los paremiólogos más fecundos e importantes de España-y de vocablos del habla de Piedrabuena y otros municipios manchegos. Y entre esas sonoras y expresivas palabras estaba el término "cobertera" como nombre vernáculo de los nenúfares. Así lo decía:

"ACEPCIONES NO REGISTRADAS EN LA EDICIÓN XVI DEL DICCIONARIO DE LA ACADEMIA (1936).- Cobertera (nenúfar, por alusión a que sus hojas cubren la superficie del agua),...

El término "cobertera" se sigue usando en la actualidad en Piedrabuena y en otros pueblos, como en el vecino Porzuna. La palabra la recogía también Pío Font Quer en su "Dioscórides renovado" en 1962 para el nenúfar blanco, aunque no citaba ni el centro peninsular, ni la provincia de Ciudad Real ni otras demarcaciones como Castilla-La Nueva, Los Montes de Toledo, El Valle de Alcudia o La Mancha, en concreto ya que no era ese el objetivo de su gran obra, sí lo hacía de forma genérica al describir así su distribución:  

"Se cría en los estanques y en las aguas de curso lento, no demasiado profundas, de tierra baja, acá y allá, en gran parte de la Península, desde el Ampurdán, en Cataluña, hasta el Alentejo, en Portugal, y por el Norte hasta Galicia." (La negrita es mía). 

Para el nenúfar amarillo no se citaba el nombre vernáculo de "cobertera" y en su área de distribución, al ser más restringida, el autor aportaba más detalles geográficos: 

"Se cría en las aguas mansas de no mucho fondo, pero acá y allá, como especie rara en España, por ejemplo en Castilla la Vieja, en las altas cuencas del Duero y del Ebrillos, en Soria (según C. Vicioso), en el Pisuerga, etc., así como en las aguas de la parte occidental de Andalucía. Es más frecuente en Portugal, desde el Miño al Alentejo."

Quiénes sí recogen la presencia de nenúfares en la provincia de Ciudad Real, concretamente en el río Bullaque, son los botánicos Manuel Peinado Lorca y José María Martínez Parras en su libro de 1985:

"A tres kilómetros (de Piedrabuena) es conveniente detenerse en las Tablas de la Yedra, donde el río Bullaque, procedente de los Montes de Toledo, se remansa antes de entregar sus aguas al Guadiana. Lo más interesante de estas Tablas es la vegetación natante compuesta por el nenúfar amarillo (Nuphar luteum) y el blanco (Nymphaea alba), junto a otras especies sumergidas. Toda la orilla del río está cubierta por las anchas hojas de los nenúfares, que, en primavera, cubren las aguas con los brillantes colores de sus flores. Estamos ante una de las localidades mejor conservadas de estas comunidades de nenúfares, desaparecidas de otros ríos peninsulares por su extremada sensibilidad a la contaminación por motores." (Sic)

Nos produce sorpresa la cita de los nenúfares amarillos en este paraje concreto de la "Tabla de la Yedra" -que no "Tablas"- ya que los únicos que han sido vistos, al menos en los últimos 35 o 40 años, son los blancos, teniendo que ir río arriba o al afluente Bullaquejo para localizar los mucho más escasos nenúfares amarillos. ¿Desaparecieron los nenúfares amarillos de esta parte del río? Lo desconocemos. Lo que sí hemos descubierto es que la ausencia de los nenúfares blancos pudo ser un fallo de trascripción, como veremos a continuación.

En realidad este fragmento del libro referenciado en la bibliografía no hacía sino recoger un texto publicado anteriormente de los mismos autores, a los que se añadía Carmen Bartolomé, en el que sí se incluían los nenúfares blancos en la Tabla de la Yedra:

"...Lo más interesante de las Tablas es la vegetación natante compuesta fundamentalmente por el nenúfar amarillo (Nuphar luteum) y el nenúfar blanco (Nymphaea alba)..."


Los nenúfares amarillos los cita el también el botánico Jesús Vaquero de la Cruz en un trabajo de 1993 sobre la Flora del entonces Parque Natural de Cabañeros, pero herborizado en abril de 1991. Los sitúa en los "Remansos del río Bullaque", añadiendo después las coordenadas UTM. En su tesis doctoral, de 1991, los da como abundantes. No cita los nenúfares blancos, que también se dan en Pueblonuevo del Bullaque pero se pudo tratar de una cuestión más metodológica y del establecimiento de los límites del territorio de estudio.

Otra cita muy interesante de 1986, es la de "Flora Iberica", en la que sólo se incluye la provincia de Ciudad Real en una de las dos especies, el nenúfar amarillo, concretamente la subespecie "luteum". .,

El nenúfar amarillo, muy abundante en las Tablas de Daimiel, según Santos Cirujano y Leopoldo Medina (2002) desapareció del humedal manchego a mediados de los años setenta. Estos autores ofrecen seis localizaciones en la provincia de Ciudad Real y una más en la de Cuenca (su trabajo es de Castilla-La Mancha) pero dos de esas citas se corresponden precisamente con el parque nacional de las Tablas de Daimiel. Tampoco aparecen todos los enclaves ciudadrealeños del nenúfar blanco puesto que estos botánicos ofrecen cartografiados tres puntos, y uno de ellos es también del mencionado espacio natural protegido. De manera que no se recoge la distribución total del nenúfar blanco actual en la provincia de Ciudad Real. Así describen su distribución en esas fechas de 2002: "...Más conocidas son las poblaciones del río Bullaque en Piedrabuena..." pero obviando las impresionantes tablas aguas arriba, en el término municipal de Porzuna, especialmente en la aldea de Las Casas del Río.

Unos años antes, en 1999, ante las amenazas que se cernían sobre el río Bullaque con los proyectos del que se llamó Mini-plan hidrológico de agosto de 1998, Francisco Zamora y Francisco José Sarrión publicaron un artículo en la revista Quercus en el que se advertía de los riesgos de las mencionadas obras hidráulicas, citando expresamente "las importantísimas colonias de nenúfares amarillos (Nuphar luteum y Nymphaea alba)..." y se ilustraba con una fotografía de Miguel Serrano en la que se veía el río completamente cubierto de nenúfares blancos en La Torrontera, entre Las Tiñosillas y Las Casas del Río. 

Del año 2000 procede una cita, única hasta el momento que sepamos, de nenúfar amarillo en "La Yedra de Estena", según Verde, Fajardo, Rivera y Obón (Ver Bibliog.)

El año 2005, aunque someramente por no ser el objeto de su artículo C. Donaire nos recordaba la presencia de ambos nenúfares en la provincia e incluía una fotografía de los amarillos en las cercanías de Luciana, en el río Bullaque.

El único trabajo académico centrado en exclusiva en los nenúfares de la provincia de Ciudad Real del que tenemos noticia es el de los geógrafos Rafael Ubaldo Gosálvez Rey y Tomás Flores Polanco de 2014, trabajando con fotografías aéreas y de satélite, desde el vuelo de 1956 hasta 2012. En este póster constatan una disminución general de las manchas de nenúfares aunque afirman que los nenúfares amarillos son exclusivos del río Guadiana mientras que los blancos lo son del Bullaque. Dicha afirmación carece de fundamento.

Llama la atención que, hasta la fecha, de los materiales bibliográficos consultados, en  ningún trabajo se nombre la presencia de nenúfares en otro río provincial, el Valdeazogues. Contrasta esta falta de información con la presencia de materiales divulgativos y promocionales en los que se habla de los mismos. 

Como llevamos visto las dos especies de nenúfares presentes de forma natural en la provincia de Ciudad Real no han recibido mucha atención y se han producido publicaciones con inexactitudes, carencias y errores.

Algunos datos etnobotánicos en torno a los nenúfares de la provincia de Ciudad Real.

Como ya hemos dicho la primera cita con la que contamos tiene un carácter más etnobotánico y lingüístico que botánico o natural y data de 1939 de Piedrabuena. Y es que el nombre vernáculo "cobertera" para referirse a los nenúfares fue recogido por Francisco Rodríguez Marín, que advertía de la no existencia del vocablo en el Diccionario de la Academia de 1936.

Además de la publicación sobre el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel  de M. Álvarez Cobelas y S. Cirujano es poco lo que hemos localizado sobre estas plantas acuáticas. Contamos con la entrada de un breve diccionario de Etnobotánica de María del Pilar Sánchez Fernández de 1997: 

"Cobertera (Nymphaea alba) F. Nymphaeaceae Nenúfar. Del latín cooperire, derivado de operire > cubrir. Existe el mito que si te enredas en ellas, te ahogan, pues antes de desprenderse bajan al fondo arrastrándote".

Esta creencia popular se sigue manteniendo. En cuanto a la relación con el ganado hemos oído decir a un pastor que trabajaba en las cercanías del Estrecho de las Hoces que las cabras se tiraban a por las hojas y las flores y se las comían rápidamente. Nuestro informante es Ángel Alcaide (1939), natural de Fontanarejo. Este mismo verano y este otoño hemos observado igualmente cómo las vacas se comen las hojas y las flores sin que aparentemente disminuya la colonia.

En el libro sobre el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel de Álvarez Cobelas y Cirujano de 1996 se incluye un capítulo del guarda, pescador y muy entrañable habitante de este entorno natural Julio Escuderos Córdoba. Describiendo la vegetación palustre decía: "También había coberteras  [Nuphar luteum, Nymphaea alba; Julio dice que había nenúfares de flores amarillas y de flores blancas, que corresponderían a las dos especies anteriores). Ahora ya de eso no queda nada."]. Precisamente la portada de este libro viene ilustrada con un dibujo en el que aparece un barquero y pescador que está bebiendo agua con el tallo de los nenúfares, en el pie de la ilustración, sin autoría leemos: 

"Barco típico de las Tablas de Daimiel con un garlito en el fondo. Los pescadores bebían directamente del agua del río Guadiana utilizando para ello los largos peciolos de las coberteras (Nuphar luteum, Nymphaea alba)."

La segunda denominación vernácula para los nenúfares en la provincia de Ciudad Real la recogieron los botánicos y etnobotánicos Alonso Verde, José Fajardo, Diego Rivera y Concepción Obón en su trabajo de 2020 sobre la Etnobotánica de Cabañeros. Además de "coberteras" añaden "torteras" refiriéndose al nenúfar amarillo "Nuphar luteum, subs. luteum".


También hemos sabido en estos meses de agosto, septiembre y octubre de 2023 que algunos vecinos del río Bullaque mantienen plantas en sus casas durante años. Nos dicen que se mantienen bien y en uno de los casos nos advierten que, si les cortan las hojas, crecen muy rápidamente, adaptándose también al nivel del agua del pequeño estanque en el que se encuentran. En uno de los estanques se mantienen diferentes peces, incluyendo carpas.

Igualmente conocemos, desde hace unos treinta años, que tanto las flores como las hojas, con sus tallos, se han venido utilizando con fines decorativos en las muy elaboradas "cruces de monte" de Piedrabuena. Para este fin se prepara un pequeño estanque, impermeabilizado, en el que durante los quince días que permanecen abiertas estas creaciones que hemos llamado en alguna ocasión como "Arte efímero" se recogen algunos ejemplares y se mantienen con agua, en ocasiones también con peces y con otras plantas acuáticas.

Hay una cuestión también interesante y es que haciendo una búsqueda en el Diario provincial Lanza hemos visto como las primeras menciones a estas plantas estaban relacionadas con el mundo de la Pintura, a obras de Arte de autores como Monet o a otros pintores y pintoras. También había menciones poéticas pero hasta que no van pasando las décadas no empezamos a leer informaciones de tipo naturalista o ecologista. En algunos casos se nombra a los nenúfares a propósito de la descripción de la belleza paisajística de algunos rincones provinciales o con fines de promoción turística. Y ya en la década de los años ochenta del siglo XX (El Diario Lanza se comenzó a publicar el año 1943, hasta 2017 en papel) comienzan a aparecer con un carácter más científico. Por ejemplo, en una noticia de 1986 el Gabinete de Ecología de la Diputación Provincial advertía de las amenazas constatadas en La Tabla de la Yedra. Unos años más tarde el Grupo Ecologista Cantueso, de Piedrabuena, también llevó a cabo diferentes actividades con respecto a la protección del hábitat y de la especie. Se utilizaron frecuentemente fotografías e ilustraciones en carteles, notas de prensa, informes y en una serie de pegatinas divulgativas, en las que se incluyeron fotografías de tablas con las dos especies presentes en el río Bullaque y un precioso dibujo de Lucía Flores del Hierro.


Bibliografía:

ÁLVAREZ COBELAS, M. y CIRUJANO, S. (1996) "Las Tablas de Daimiel. Ecología acuática y sociedad". Organismo Autónomo Parques Nacionales. Madrid.

CASTROVIEJO, S. et al. (Editores) (1986) "Flora Iberica. Plantas vasculares de la Península Ibérica e Islas Baleares". Real Jardín Botánico, C.S.I.C. Madrid.

CIRUJANO BRACAMONTE, Santos y MEDINA DOMINGO, Leopoldo (2002) "Plantas acuáticas de las lagunas y humedales de Castilla-La Mancha". Real Jardín Botánico y JCCM. Madrid.

DONAIRE, C. (2005) "La diversidad de humedales de la provincia de Ciudad-Real". El: "Ecosistemas", 14-3. Asociación Española de Ecología Terrestre.

ESCUDEROS CÓRDOBA, J. (1996) "El último pescador". En: ÁLVAREZ COBELAS, M. y CIRUJANO, S. (1996) "Las Tablas de Daimiel. Ecología acuática y sociedad". Organismo Autónomo Parques Nacionales. Madrid.

FONT QUER, Pío (1993)(14ª edición) "Plantas medicinales. El Dioscórides renovado". Editorial Labor, S.A., Barcelona. 

GOSÁLVEZ REY, Rafael Ubaldo y FLORES POLANCO, Tomás (2014) "Distribución de la vegetación flotante de nenúfares en la cuenca alta del río Guadiana (España) mediante fotointerpretación. Resultados preliminares Póster. VIII Congreso Español de Biogeografía.

PEINADO LORCA, Manuel; MARTÍNEZ PARRAS, J.M. y BARTOLOMÉ, Carmen (1984) "Guía de paisajes botánicos sobresalientes de Ciudad Real. I. Sierra de Río Frío". Separatas de los Cuadernos de Estudios Manchegos. Núm. 15- Diciembre 1984. Ciudad Real.

PEINADO LORCA, Manuel y MARTÍNEZ PARRAS, José María (1985) "El paisaje vegetal de Castilla-La Mancha". Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Toledo. 

RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco (1939)(2003, edición facsímil): "En un lugar de la Mancha. Divagaciones de un ochentón evacuado de Madrid durante la guerra". Edición de "Amigos de Piedrabuena". Piedrabuena.

SÁNCHEZ FERNÁNDEZ, Pilar (1997) "Breve diccionario etnobotánico de Piedrabuena", En: Lavandula. Revista de Investigación y Divulgación del Grupo Ecologista Cantueso. Asociación Cultural Fábula-Piedrabuena, Ciudad Real.

VAQUERO DE LA CRUZ, Jesús (1991) "Contribución al catálogo florístico del Parque Natural de Cabañeros". Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, Madrid.

VAQUERO DE LA CRUZ, Jesús (1993) "Flora del Parque Natural de Cabañeros (Montes de Toledo, Ciudad Real)" En: Ecología, Nº 7. ICONA, Madrid.

VERDE, Alonso; FAJARDO, José; RIVERA, Diego y OBÓN, Concepción (2020) "Etnobotánica en el entorno del Parque Nacional de Cabañeros". Organismo Autónomo de Parques Nacionales, Madrid.

ZAMORA, Francisco y SARRIÓN, Francisco José (enero 1999) "El trasvase del Bullaque robará agua a uno de los mejores ríos ibéricos vivos". En: "Quercus. Naturaleza: Estudio y Conservación". Cuaderno 155. 







lunes, 11 de noviembre de 2024

Hoy, 11 del 11 de 2024 es el Día de la Amapola o "Día del Recuerdo" en los países de la Commonwealth.

 Como cada año, hoy, 11 del 11 de 2024, es decir, el undécimo día del mes de noviembre es el Día de la Amapola (Poppy Day) o Día del Recuerdo (Remembrance Day). Es una fiesta civil que recuerda a las víctimas de las guerras en los países de la Commonwealth. Coincide con el final de la llamada "La Gran Gurra" y que después empezamos a llamarla la Primera Guerra Mundial. 

La amapola (Papaver rhoeas) se convirtió en el símbolo de las víctimas y como por estas fechas no se las puede conseguir se hacen de todo tipo de materiales como cartulina, papel, telas...Unos años después, un militar de alta graduación propuso que fuera la amapola blanca el símbolo y deseo firme de Paz y reconocimiento de todas las víctimas de todos los países, no sólo las de sus militares.

Viví un "Poppy Day" en Londres, allá por 1987, y me resultó curioso como lo vivía una parte importante de la población y los medios de comunicación. Después descubrí lo de las amapolas blancas y me pareció muy interesante. Educativamente lo he trabajado siempre que he podido. Es una buena ocasión para acercarnos a la cultura anglófona que no necesariamente tiene que pasar por el espantoso "Jálogüin" (Halloween), ya un verdadero evento comercial de derroche y de impacto ambiental negativo y una pérdida de nuestra identidad y nuestra cultura. En la misma medida recomiendo la celebración de "Guy Fawkes" en lugar de la ceremonia de macro-consumo antes nombrada.





sábado, 1 de junio de 2024

La vinagrera (Rumex sp.) en Villarrubia de los Ojos y la hermosa sámara que portará el viento.

En Villarrubia de los Ojos las hojas de las vinagrera (Rumex sp.) se comían en ensalada. Algunas personas se metían una hoja en la boca en situaciones de mucha sed y escasez o ausencia de agua, para refrescarse la boca. Nos lo cuenta Concepción Sepúlveda Rodríguez de Guzmán. 





lunes, 20 de mayo de 2024

El 18 de mayo es el Día de la Fascinación por las plantas.

 

Viborera (Echium sp.) con fasciación. Es la más alta que he encontrado hasta la fecha, con 1, 60 metros. Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real.


Conce Sepúlveda Rodríguez de Guzmán y Ramón Crespo Villegas recogiendo semillas de albardín (Lygeum spartum) para repoblar en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real.



Inflorescencia del albardín (Lygeum spartum).



Adormidera (Papaver somniferum) en el término municipal de Daimiel, Ciudad Real. 

miércoles, 8 de mayo de 2024

Sobre las Cruces de 2024 de Piedrabuena, Ciudad Real, España.

 Las Cruces de Mayo son unas creaciones efímeras que se llevan a cabo en diferentes municipios de España y de América desde hace mucho tiempo. Se trata de mostrar una cruz como símbolo de la resurrección de Jesucristo. Se suelen adornar o "vestir" de tantas formas como personas o grupos acometan la tarea y hay una gran variedad entre pueblos, comarcas y provincias y hasta verdaderas señas de identidad de algunas de ellas. Entre las más llamativas y elaboradas de España se encuentran las del municipio de Piedrabuena, en la provincia de Ciudad Real, España.

Las Cruces de Piedrabuena son conocidas precisamente por esa forma tan propia y rematada de hacerlas. En Piedrabuena se suele hablar de cruces de monte (o brezo, es lo mismo), de tela y mixtas. Desde el año 2020, con motivo del confinamiento por COVID-21, también se hacen "crucecillas". Y algunas personas hablan de altares para referirse a cruces que se exponen con decoración pero sin llegar a "vestir" una habitación. Por último, la Cruz de san Marcos es considerada "la madre de todas las cruces" y no se muestra públicamente, recayendo su montaje en los descendientes de una familia. Este año 2024 se han hecho 15 cruces que se muestren al público, con apoyo económico y logístico del Ayuntamiento de Piedrabuena.

Aunque pueda parecer un lugar común, cada año nos sorprenden más y, cuando ya creímos que lo habíamos visto todo, nos volvemos a maravillar con la hermosura, la creatividad, la originalidad y el gran trabajo que llevan a cabo las muchas personas que las hacen posible. El proceso viene a durar unos dos meses y cuando se abren al público el 2 de mayo por la tarde, miles de personas acudimos a verlas, admirarlas, fotografiarlas, grabarlas y, en algunos casos, a velarlas y rezar.

Como decíamos, cada año hay novedades, innovaciones, nuevas formas, nuevos efectos, planteamientos a veces rompedores que llaman mucho la atención. Este año se pueden ver dos cruces giratorias, por ejemplo, o la utilización de "lonera" (tela gruesa de color blanco crudo con líneas paralelas azules, hasta dónde tengo conocimiento) con toda su belleza y significatividad en pueblos como este en el que era la tela que se utilizaba para hacer las blusas de los hombres que trabajaban en el campo. Se ha presentado su frunce y remates de otra tela muy interesante y también con su significado, en las paredes de una de las cruces mixtas, concretamente la de la Peña el Calvario.

En realidad, lo que pensamos muchas personas es que todas las cruces son preciosas, están hechas con mucho esfuerzo y constancia, con la colaboración de varias o muchas personas -dejándose ver la importancia del trabajo colectivo- y nos resulta difícil elegir. Es muy importante también el fenómeno de la renovación generacional, que se produjo hace ya más de una década. Hoy podemos ver cuatro cruces de jóvenes. En la misma medida, destaca el hecho de que se haya pasado de un modelo de personas y familias que hacían una promesa u ofrecimiento, al actual, de peñas, asociaciones e instituciones como el Ayuntamiento, consolidadas a lo largo de estos lustros.

Este año 2024 ha sido difícil para la recogida del brezo ("Erica australis" y "Erica arborea") y de la quírola ("Calluna vulgaris") de manera que en algunos casos se ha recurrido a cubrir buena parte de las paredes con otros materiales como la corcha (corteza del alcornoque, "Quercus suber"), piedras y "moo", es decir, musgo. En cuanto al musgo pensamos que se ha puesto demasiado y que se debería hacer el esfuerzo de buscar sustitutos o conservarlo, como ya hacen algunas personas, de un año para otro, dada su gran importancia natural, su crecimiento lento y las interacciones tan importantes y frágiles con otras formas de vida.

Una curiosidad de este año ha sido la exposición en varias cruces de viboreras (Echium sp) con el fenómeno muy llamativo y extraordinariamente abundante de la fasciación, es decir, una malformación de causa desconocida que hace que el tallo se presente aplanado en lugar de circular, con unas dimensiones muy grandes. 

También nos ha llamado la atención y emocionado ver una cruz que, de alguna manera, es un homenaje a un gran amante de la cruces que falleció recientemente y que era el corazón y el entusiasmo de su peña, Jesús, de "Los Novatos". Nos informa Félix Ortega Freire que alrededor de la cruz hay ocho farolillos, uno por cada miembro de la peña desde que se fundó que han fallecido. Esta cruz, por cierto, sigue manteniendo la arraigada y antigua costumbre de mostrar animales disecados y nidos. Los nidos están presentes en bastantes cruces como un elemento más que genera  gran admiración y es un foco de atención.

Concluyendo, las Cruces de Piedrabuena son verdaderas obras de arte efímero que tienen mucho interés desde diferentes puntos de vista y ámbitos académicos. Las cruces son Patrimonio, patrimonio material y patrimonio inmaterial. No se debería perder de vista, aunque bastantes personas suelen pensar y opinar de otra manera, la dimensión también religiosa y espiritual. Y en la misma medida sería muy importante recoger este año todo ese musgo para volverlo a usar el año que viene, si Dios quiere, rehidratándolo.

¡Enhorabuena a todas las personas, instituciones, asociaciones y empresas que hacéis posible esta fiesta tan convivencial, sensitiva, emocional, artística y, para algunos, también religiosa y espiritual!


PS: Algunas fotografías y vídeos de otras cruces no las he querido mostrar para mantener el interés porque, sinceramente, merecen la pena y ¡hay que verlas en persona! ¡Son espectaculares! Las aquí mostradas son igualmente interesantes y valiosas.




Cruz de la Peña "Cruz y malla". En esta cruz destacan la utilización del espacio en forma triangular, que nos dirige la mirada al motivo principal, la Cruz, el uso de materiales de construcción simulando roca por la que discurre el agua, la abundancia de corcha, la instalación de un pequeño puente o pasaderas sobre el agua, con nenúfares y la presencia de dos viboreras fasciadas.

Viborera (Echium sp) con fasciación. El tallo mide 20 cms aproximadamente de ancho en la parte superior.
Viborera (Echium sp.) con fasciación.

Cruz mixta de la Peña El Calvario, con lonera.

Detalle de la lonera con el frunce, el remate superior con otra tela y un ramillete de brezo.

Una hembra de anátida  y viborera (Echium sp.) con fasciación.

La Peña de los Novatos ha dedicado su cruz al que fuera su inspirador y más entusiasta hacedor de cruces, Jesús. Descanse en paz y gracias por tus creaciones y mostrarnos el lado más agreste y natural.


Crucecilla en la calle Tercia.





Una viborera (Echium sp.) con fasciación impresionante en Retuerta del Bullaque, Ciudad Real, España.

 Hace unos días un amigo de Retuerta del Bullaque, Gerardo García Martín, me habló de un caso de fasciación de una viborera (Echium sp,) de grandes dimensiones. Me envió varias fotografías y vídeos. En uno de ellos se observa cómo Gerardo tiene una cinta métrica o flexómetro que marca 83 (ochenta y tres) centímetros en la parte superior de la planta. Como la superficie de la viborera en este caso está curvada no se aprecia el inicio de la medición pero todo parece indicar que incluso puede que mida algún centímetro más.

Es interesante recordar que a este fenómeno, conocido desde hace siglos, se le daban interpretaciones y nombres vernáculos muy curiosos. Los científicos llamaban "monstruosidades" a los ejemplares de todo tipo, incluyendo los seres humanos, y, con el paso del tiempo, los estudiaba una subdisciplina o rama de las Ciencias Naturales llamada "Teratología".

Esta primavera de 2024 en algunos pueblos de la provincia de Ciudad Real el fenómeno ha tenido una incidencia impresionante, con ejemplares tan grandes como este pero, además, con un número que nunca habíamos visto. Así, en Piedrabuena, Alcolea de Calatrava, Picón, Porzuna, Fontanarejo, Alcoba de los Montes, Retuerta del Bullaque y, casi con seguridad, bastantes más, se pueden ver estas viboreras con un tallo aplanado y muy ancho y, en la mayoría de los casos, más altas de lo normal.


Fotografía de Gerardo García Martín, de Retuerta del Bullaque, Ciudad Real, España, mayo 2024.


jueves, 25 de abril de 2024

Fasciación de una viborera (Echium vulgare) a lo grande, en Fontanarejo, Ciudad Real, España.

 Gracias a Elena García Fernández, natural de Horcajo de los Montes, podemos ver este impresionante caso de fasciación de una viborera (Echium vulgare) procedente de Fontanarejo, Ciudad Real, España. Resulta evidente que estos fenómenos llaman la atención y suponen que en muchas ocasiones se recojan y muestren para su conocimiento. 

Parece ser que lo tenía una señora y nos han facilitado su contacto dos amigos de Porzuna. Muchas gracias a todas y todos.






Sobre la impresionante abundancia de fasciación en algunos municipios de Ciudad Real en abril de 2024.

 El 13 de abril de 2024 observé tres ejemplares de viborera (Echium vulgare) con el fenómeno de la fasciación en Piedrabuena, Ciudad Real, España. Se trata de malformaciones y, dependiendo de los géneros y especies, se pueden manifestar de diferente manera pero siempre con malformaciones. En mi caso había visto un caso similar hacía veintisiete o veintiocho años también en Piedrabuena. Hace unos tres o cuatro años una alumna del colegio Público "Alcalde José Maestro" me llevó un ejemplar a clase y lo estudiamos como una actividad más de conocimiento del Entorno.

Lo que llama mucho la atención es la impresionante abundancia de fasciación en algunos municipios como Piedrabuena, Alcolea de Calatrava, Picón y Porzuna. En estos días yo he podido ver unos ochenta o noventa ejemplares, dedicando poco tiempo a su búsqueda. Otro amigo de las Tiñosilllas que no conocía el fenómeno en unas horas localizó bastantes y lo mismo le ocurrió a otro geógrafo, Roberto Rodríguez Sánchez, que en su cuenta de Instagram (@robearthrodriguearth) mostraba fotografías y un vídeo y decía que había localizado cincuenta ejemplares en un ruta de once kilómetros en el término de Porzuna.

Desconocemos las causas en tanto que no se lleven a efecto análisis. De entrada es importante tener en cuenta que hemos tenido un final del invierno y un inicio de la primavero con abundantes lluvias, tras un período de sequía. He leído que esa es una de las causas, el contraste de mucha humedad tras la escasez. Pero la sospecha o la hipótesis de que pudiera estar relacionada esta gran proliferación con el uso creciente de herbicidas también está ahí. Por ejemplo, en un camino prácticamente abandonado de Piedrabuena no encontramos ninguna planta "fasciada" (entiendo que es correcta la palabra) pero sí en el momento en que dicho camino enlaza con otro frecuentado por maquinaria agrícola y con cultivos.

En ocasiones hemos detectado ejemplares fasciados en cunetas de carreteras y cunetas pero en parcelas pequeñas y medianas de barbecho o de olivar es dónde hemos visto más. Son fáciles de localizar porque, una vez que se ha visto una ya se perciben incluso a larga distancia o conduciendo por caminos. 

La planta fasciada presenta, generalmente, mayor altura, con el tallo central deforme y muy ancho y aplanado y con curvas o hendiduras. Alrededor están el resto de tallos sin alteración alguna. En la parte superior se encuentra un gran número de flores y en el tallo brotan hojas a cierta distancia unas de otras. Las viboreras fasciadas más altas llegan a medir un metro y veinte centímetros y las más anchas unos veinte centímetros. Las hay con tallos de cuatro o cinco centímetros y también las vemos más anchas en la base y después separadas en dos tallos subparalelos. El grosor del tallo fasciado es de aproximadamente un centímetro o centímetro y medio.

Además, hemos localizado un ejemplar de "Phlomis" que presentaba un tallo fasciado pero el mayor no sobrepasaba de los cuatro centímetros, si bien no había completado su proceso de desarrollo. Estaba en una cuneta en Piedrabuena, en el camino de Los Jarales, en el que se ven algunas viboreras fasciadas.

Otro caso diferente ha sido el de "Sonchus", una cerraja, en una cuneta. Tenía un tallo muy grueso, de unos once centímetros de circunferencia y de la parte distal brotaban nuevas ramas con hojas de menor tamaño. Esta planta se encontraba en una cuneta de una carretera en Picón, con signos evidentes de haber sido tratada con herbicida.

Tras hacer una búsqueda rápida en internet he visto artículos, entradas de blogs, vídeos, fotografías y mensajes en redes sociales y me queda claro que es bastante más abundante de lo que yo pensaba aunque en ningún caso veo tantos casos ni tan marcados para las viboreras. De cualquier manera es un fenomeno curioso que merecería un estudio detallado, si no se ha hecho ya, por parte de los profesionales correspondientes.

Para terminar ayer mostré uno de los ejemplaresde viborera fasciada a tres mujeres de Piedrabuena de unos sesenta a setenta y cinco años y coincidieron en que nunca la habían visto aunque esa planta sí la conocen y la consideran muy común, denominándola "arcuelas". El ejemplar será expuesto en la Cruz de brezo de la Peña "Cruz y malla" durante las "Cruces" de este mayo de 2024.

Algunas de mis fotografías y vídeos se pueden ver en mis cuentas de Instagram (@franzaso1) y de Tik tok. (@pacozs62), en Twitter y en este blog.

Si tienes datos sobre el tema me encantaría conocerlos. Mi correo es franzaso45arrobagmail.com.








En muchas ocasiones los tallos presentan torsiones y ondulaciones.




Tallo fasciado de "Phlomis" en Piedrabuena.

El ejemplar más ancho que he visto hasta la fecha, de unos veinte centímetros, en Piedrabuena.

Tallo de cerraja (Sonchus, sp.) en una cuneta en Picón.

Tres tallos fasciados de la misma planta, en Picón.

Captura de pantalla de Roberto Rodríguez (con autorización) sobre los ejemplares que ha localizado en el término de Porzuna.





sábado, 16 de septiembre de 2023

"Cuando canta la garlocha" un libro muy recomendable de José Fajardo Rodríguez.

 Acabo de leer el libro del doctor en Ciencia e Ingeniería Agrarias don José Fajardo Rodríguez "Cuando canta la garlocha. El conocimiento tradicional sobre la naturaleza". La edición ha corrido a cargo de Alalimón Creaciones. Las ilustraciones son de Aneta Tarmokas.

El el prólogo el también doctor don Alonso Verde López nos aclara que el autor lleva más de veinticinco años "recorriendo sierras, collaos, vallejos, cañadas, lagunas, lavajos, vegas y muchos de los pueblos, cortijos, quinterías y aldeas de las cinco provincias" de Castilla-La Mancha. Y así, esas tierras y las muchas personas entrevistadas han dejado su huella en este hermoso trabajo, a medio camino entre la investigación y la divulgación. Cada capítulo, cada historia, cada breve relato condensa esas vivencias en busca de un conocimiento que se nos escapa a mayor velocidad de lo que podemos pensar. En estas líneas hay efectivamente conocimientos, sabiduría, vivencias pero escritas desde la cercanía, la admiración, con unos toques muy acertados de crítica y la "miajita" de humor, que siempre viene bien. El texto es en prosa pero tiene en muchos pasajes la fuerza de la poesía, del sentimiento, del latir cercano de muchos corazones que dejaron sus recuerdos en tan buenas manos.

Personalmente siento que falta mucho por contar, puesto que uno se queda con ganas de leer más y más y descubrir esas formas de tantas gentes de tantos pueblos y aldeas de relacionarse durante decenios o siglos con el Entorno. 

La lectura se hace agradable, ágil y directa, con una riqueza de vocabulario impactante. Esa ingente cantidad de términos vernáculos la podemos consultar en el glosario final, aunque muchas veces no es necesario porque el autor nos va aclarando su significado en el texto.

La etnobiología, en general y la etnobotánica, en particular, se nos presentan aquí de una forma atractiva, cercana, muy humana y motivadora y nos trasladan a escenarios, cercanos o lejanos, con unos actores sencillos que se convierten en los verdaderos protagonistas de estos relatos. 

Además de los sencillos y hermosos dibujos de Aneta Tarmokas esta obra está ilustrada con una buena colección de fotografías antiguas, siempre debidamente documentadas, así como con fotografías también muy hermosas de los diferentes aspectos tratados. Son varios los autores de las fotografías pero mayoritariamente pertenecen a Carmen Fuentes Escribano.

Para concluir, recomiendo la lectura de este hermoso libro, escrito por José Fajardo Rodríguez pero con las voces de tantos y tantos paisanos y paisanas, de garlochas, de golondrinas, de arroyos y con el alma de tantas plantas y, como nos dice varias veces el autor, también de las piedras de nuestra hermosa tierra.



Benito Laguna, de Piedrabuena, Ciudad Real, recogiendo plantas aromáticas para su cruz. 3 de mayo de 2022.



lunes, 8 de mayo de 2023

Sobre la dificultad para captar fotográficamente las cruces de brezo de Piedrabuena, Ciudad Real, España.

 El día dos de mayo de cada año se abren al público las cruces de mayo de Piedrabuena, Ciudad Real, España. Hay varios tipos de cruces en Piedrabuena, a saber: 

-las de brezo o monte.

-las de tela.

-las mixtas, es decir, brezo y tela.

-la Cruz de san Marcos. Sólo hay una y no está abierta al público.

-los altares. Se llama así a las cruces expuestas sin una decoración de brezo o tela de las paredes circundantes.

-las crucecillas. Llamo así a las pequeñas cruces que se montan en ventanas, escaparates, portales y balcones. Exprimentaron un auge extraordinario con la pandemia por COVID-19 y, en algunos casos, se han mantenido, incluso al entrar en las cruces de monte o tela.

La fotografía de todas estas cruces está permitida pero presenta algunas dificultades. Por un lado suele ser necesario o bien la utilización de luz adicional o recurrir a velocidades bajas, a las mayores aperturas de diafragma y, sobre todo, a sensibilidades muy altas. Además, casi es imprescindible el uso del gran angular, dadas las reducidas dimensiones de estos espacios, en general.

Normalmente se trata de un habitáculo de cinco lados o paredes, aunque ya va cambiando la distribución. Esa es una de las dificultades. Otra es la iluminación, como ya queda dicho. Depende mucho también el tipo y la intensidad de luz. El uso del flash a mí no me da buenos resultados si bien debo aclarar que no lo domino, sin embargo, las fotografías de las cruces de tela con el flash sí me salen bien.

Suelo hacer las fotos de las cruces de monte con sensibilidades muy altas, sabiendo lo que eso supone. Y, además, las fotografías que hago con el móvil me suelen salir mejor que las de la cámara, aunque tengan menos definición.

El uso del trípode o de otros apoyos puede facilitar la tarea pero no siempre se puede o nos apetece.

Pero lo que motiva esta entrada es que una cruz de brezo es una creación artística, entre la tradición y la innovación, que presenta una serie de componentes tan variados, tan sensoriales y tan dinámicos, en ocasiones, que resulta muy muy difícil captarlos. Evidentemente ni el olor de las plantas aromáticas ni el sonido es fotografiable pero me refiero a los otros elementos que se pueden contemplar, como la iluminación cambiante, las caídas de agua simulando lluvia o en pequeñas fuentes o cascadas, los estanques, la gran variedad de plantas y otros vegetales, las rocas, los animales vivos o naturalizados...

El brezo, sin ir más lejos, no siempre nos sale con tonalidades adecuadas y, a veces, se encuentra mezclado con el brezo blanco, formando diferentes diseños geométricos, y tampoco resulta fácil captar esas diferencias cromáticas.

Son, como decía, cinco planos pero en realidad hay más, ya que cada vez es más frecuente también presentar materiales en el plano más cercano al espectador, a modo de marco. Por si fuera poco hay otros planos y espacios, interiores o exteriores, recovecos y efectos producidos por espejos y por luces que complican aún más el reto fotográfico. De manera que, además de hacer fotos lo verdaderamente interesante es observar detenidamente, "leer" y disfrutar de estas maravillas que son estas creaciones de arte efímero, popular y anónimo de Piedrabuena.



Tres fotografías de la misma cruz, la de la Peña "Cruz y malla", de 2023. En la primera, más oscura, se percibe la iluminación del techo, pero es cambiante, simulando los rayos de una tormenta, de manera que no queda plasmado ese efecto luminoso.


domingo, 7 de mayo de 2023

Las cruces de mayo de Piedrabuena, Ciudad Real, España: arte efímero entre la tradición y la innovación.

 El pasado 2 de mayo de 2023, a las 8 de la tarde, se abrieron al público las dieciséis cruces que este año se han hecho en Piedrabuena, Ciudad Real, España. 

Las cruces son una tradición en muchísimos pueblos de España y en algún que otro país. Su origen no es claro y hay diferentes interpretaciones. Se dice que la tradición cristiana podría haber transformado ritos paganos o religiosos anteriores, dadas las semejanzas y las fechas en las que se dan. 

Lo cierto es que para el caso de este pueblo, Piedrabuena, a medio camino entre las comarcas naturales de los Montes de Ciudad Real y el Campo de Calatrava, contamos con un trabajo de historia de gran interés de José Freire, "Piedrabuena, mayos y cruces", de 1995. En él, tras muchos años de trabajo, de búsquedas en archivos, en bibliografía y de trabajo de campo con las personas de más edad del pueblo el autor no ha encontrado pruebas que demuestren que esta tradición se aleja más allá de mediados del siglo XIX. 

Sin embargo en un libro del siglo XVI sobre la historia de la Virgen del Prado, patrona de la cercana Ciudad Real, se habla de cómo, ante el hallazgo de la mencionada imagen, los vecinos rápidamente recogieron plantas aromáticas del entorno para hacer una especie de altar. Podría ser un antecendente pero no pasa de ser una hipótesis más. También hemos leído que una hermana del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, en la segunda mitad del siglo XIX, estaba en Toledo forrando una cruz para el canto de la Maya (canción del inicio del mes de mayo muy extendida durante siglos en España) con plantas aromáticas.

En Piedrabuena, por otra parte, se dice que, en realidad, el origen de las cruces de mayo está en la Cruz de san Marcos. Aquí la llaman "la madre de todas las cruces" y se sigue poniendo. Se muestra sólo a las personas que tienen contacto con la familia que la expone o a los visitantes con un interés especial. Esta cruz la gestionaban los descendientes de una familia, que eran siete. De manera que cada familia la ponía cada siete años. Hoy sólo una familia la sigue poniendo todos los años, por fallecimiento de las otras ramas familiares o por desistimiento de otras.

Lo cierto es que hace tiempo desde que las cruces de Piedrabuena están experimentando un auge muy llamativo que se mueve entre la tradición y la innovación.  Desde hace ya unos años vengo manteniendo que se trata de "arte efímero" y hace poco un amigo me decía que, en realidad, manifestaciones de ese tipo se han producido a lo largo de toda la historia de la Humanidad. Son bastante conocidas las creaciones de la Edad Media con motivo de los eventos más significativos de la realeza y la nobleza, por ejemplo.

Hablar de tradición y de innovación, de arte efímero y de patrimonio inmaterial puede resultar chocante. Resulta evidente, cuando se conoce un poco el mundo de las cruces piedrabueneras, que se basan en una tradición que viene desde, al menos el siglo XIX. Así, hay todo un "protocolo", "una forma de hacer", "un saber hacer" que tiene características propias, frente a las de la inmensa mayoría de municipios de España. No es este el momento ni el lugar para detallar esas particularidades pero basta una visita para comprobarlo. 

Lo curioso, lo llamativo y lo que motiva esta entrada en este blog es el fenómeno social, creativo y artístico que estamos viviendo. Y es que prácticamente todas las cruces piedrabueneras están impregnadas y articuladas por la innovación. A todas las personas que pregunto me dicen lo mismo: lo que queremos es que gusten y que sean diferentes. Así, desde las peñas de jóvenes de veinte años en adelante, las de personas en edad adulta y mucha experiencia, las de las asociaciones e instituciones y las de algún particular se percibe ese proceso creativo en el que conviven el conocimiento de lo tradicional con la experimentación, a veces, ciertamente, arriesgada, pero siempre airosa y hermosa.

Cuando vi las cruces por primera vez era el año 1992 o 1993 y, lógicamente, me impactaron. En aquellos años se decía que los más modernos eran "los viejos" (dicho siempre con respeto y cariñosamente), es decir, las mujeres y los hombres del Hogar del Jubilado. Pero, poco a poco, ese empeño en "gustar", en hacer algo nuevo año tras año, se fue percibiendo en las demás cruces de Piedrabuena. En esos tiempos primaban las cruces hechas por familias ante promesas mientras que hoy la realidad es bien distinta.

Hablando de innovaciones vimos una cruz de tela hecha por un diseñador, por ejemplo, que suponía, a mi juicio, un antes y un después. Era la de Ángel López. Un poco después, en 2001, desde el Colegio Público "Miguel de Cervantes", con motivo de la organización de un curso de Etnobotánica, las profesoras y profesores hicieron una. Y el año 2003 (quizás fuera un año o dos antes) los concejales del ayuntamiento, Benito Laguna y Pilar Sánchez iniciaron la realización de la cruz municipal. Tenía una vertiente educativa, didáctica y participativa muy interesante. Las primeras se hicieron en el antiguo Hogar del Jubilado, en la calle Ramón y Cajal. Fue otro hito a tener en cuenta que, pienso, dio algunos de los frutos que hoy podemos ver. 

Las peñas de Carnaval seguían cada mayo mostrando sus creaciones buscando localizaciones muy atractivas. Y llegaron los jóvenes con un potencial y una capacidad inusitadas. Sorprenden tanto sus cruces como el hecho de que sean precisamente grupos de chicas y chicos los que estén aportando este nuevo aliento a la vivencia de la Cruz de Mayo. 

El ayuntamiento siguió apostando tanto por la declaración de fiesta de interés turístico regional como por la promoción de las actividades en torno a ella. Y desde el ayuntamiento, el concejal y teniente de alcalde Rafael Sánchez dio y sigue dando un impulso impresionante tanto creativo como institucional a las cruces, incluyendo a los centros educativos del municipio.

Hace pocos años, en 2018, vivimos otro hito y es que el alcalde, José Luis Cabezas, había conseguido que el artista piedrabuenero, de proyección nacional e internacional, Pedro Castrortega, hiciera la cruz municipal.

Hoy, en mayo de 2023, las cruces de Piedrabuena son una tradición extraordinariamente innovadora, creativa, de arte efímero, popular, en la que el patrimonio inmaterial sigue latente, incluyendo la también importantísima parte de los mayos. Son muchas las personas que merecerían haber sido nombradas pero esa es otra característica de las cruces, el ser hechas por varias personas, a veces muchas, y, aunque sepamos quién o quiénes tienen más experiencia o habilidad no son obras firmadas, salvo en casos excepcionales, como el antes mencionado.

Las cruces de Piedrabuena rezuman arte desde la creatividad popular y la tradición, en torno a la Cruz, símbolo católico que, para muchas personas sigue siendo lo más importante. Así, santiguarse o rezar o asistir al rezo del rosario en alguna cruz también forma parte de esta vivencia. Era y sigue siendo costumbre decir mil veces "Jesús" tras una breve oración. Este año un grupo de mujeres, la peña "Entre amigas" nos lo recuerda con un texto en su rompedora y preciosa cruz.

Igualmente, las cruces son un momento de encuentro, de convivencia muy intensa para las personas que las hacen, y para todas las que las visitamos, de dentro y de fuera. Tienen una carga y un potencial educativo nada despreciable, desde muchos puntos de vista. El patrimonio local se ha visto revalorizado, por ejemplo, con la instalación de la cruz municipal en el antiguo castillo de Mortara, hoy, plaza de toros, y un espacio cultural más. 

Algo parecido ocurrió cunado una asociación y después cooperativa de parados, surgida tras el 15-M, ubicaron su cruz en una cueva del ayuntamiento con una vista espectacular de la colada de basalto del volcán de la Arzollosa. Después la cruz la siguió haciendo un matrimonio y es una de las más llamativas. 

Etnobotánicamente, en realidad, etnobiológicamente hablando, las cruces son también motivo de estudio y materia con carga educativa de relevancia. Por la variedad de plantas, musgos, líquenes, rocas, animales y restos de todo tipo las cruces de monte o de brezo y las cruces mixtas merecen una mirada particular. 

En cuanto a las innovaciones nos referimos a la ruptura del espacio generado por las cinco paredes o caras del habitáculo, que se solía hacer con espejos y que ahora se convierte en todo un ejercicio de composición espacial y arquitectónica, con intervenciones también esculturales muy logradas. Los materiales que se van incorporando sorprenden. Por ejemplo, un material parecido al algodón lo vimos en la cruz de Pedro Castrortega y este año lo han utilizado dos grupos de jóvenes, los de "Cruz y Malla" y los de "Brezo a brezo". Pero hay más, como el metacrilato, el humo, los juegos de luces o la inserción de una fotografía de la sierra de la Cruz, de dimensiones considerables, que, a su vez, es reflejada en un espejo.

Las cruces de tela también iniciaron ya ese camino de creatividad hace años y vemos materiales diferentes, colores más atrevidos, trenzados muy sugerentes o una cruz hecha con mil flores de papel que recorre el techo y que llega hasta la cruz de madera de oliva, obra del carpintero José Rivero. Es la de "Entre amigas".

Una cruz de tela ha llevado a  cabo una integración de diferentes telas y texturas pero incorporando una preciosa colcha de hace ciento cincuenta años en la base de la Cruz.

Además, y para terminar, con motivo de la pandemia por COVID-19, surgieron otro tipo de cruces, a las que llamé "crucecillas" y que se siguen instalando en algunas puertas, ventanas, escaparates y balcones, que nos recuerdan esos trágicos, dolorosos e inciertos momentos. Hoy, ya superado al menos parcialmente, el problema, algunas crucecillas siguen hablándonos de esta tradición tan hermosa.

Cruz de brezo de "Cruz y malla".

Cruz de brezo de "Los Tunantes" .


Cruz de brezo de "Los Castilleros".


Cruz de tela de las "Amas de casa".


Cruz de tela del "Centro de Mayores".


Cruz mixta de "La Corchea".


Cruz de brezo de "Brezo a brezo".


Cruz de tela de "Entre amigas".



 Uno de los interesantes textos de la cruz de "Entre amigas".


Cruz de "Los Discípulos". La iluminación diurna no hace honor a la belleza y perfección de esta cruz.

Crucecilla en un escaparate en la calle Real.

Altar hecho por chicos y chicas en el antiguo colegio de la Huerta del Conde.

Cruz de brezo de "la Cueva del Castillo".

Cruz de tela de "Amigos de las Cruces". La colcha bajo la cruz tiene 150 años.


"Cruz Municipal" en el antiguo castillo de Mortara.

Cruz de brezo de la Peña Los Novatos.

Cruz de tela de la Peña El Calvario.

Cruz de tela de la Asociación Udp (Unión Democrática de Piedrabuena) de Piedrabuena. Hicieron su primera cruz como asociación el año 2010. En la revista "Piedrabuena" de abril de 2020 aparecía la noticia, con un texto de Gora (qepd) y una poesía de Isabel.


Cruz de brezo de la Peña "Los Frescolabis". Calle Luciana, 32.