domingo, 28 de febrero de 2016

Sobre "La Ribera" de Víctor Díaz Núñez de Arenas.

"La Ribera"  del Víctor Díaz Núñez de Arenas es algo más que un libro de fotografías. Si solo fuera eso, un libro de fotografías sobre la ribera del río Guadiana, ya sería importante. Pero es, por ejemplo, una forma de ver la Naturaleza con delicadeza, con mucha atención, con sentimiento, buscando transmitir la grandeza de lo pequeño y lo tantas veces desapercibido.
Además, La Ribera es un canto poético a un espacio natural que lleva muchos años en una situación difícil. Es también una apuesta por el micromecenazgo y la creación artística. Y, por supuesto, una delicia, un remanso de paz hecho con calma.

sábado, 27 de febrero de 2016

Sigue la destrucción en los Ojuelos del río Gigüela.

Sigue la destrucción en los Ojuelos del río Gigüela. Se podría decir que inexplicablemente pero parece ser que es normal que se siga extrayendo arena de una zona de dunas con endemismos animales y vegetales protegidos y de gran interés. Parece que es normal que se trabaje los sábados y domingos desde el amanecer hasta bien entrada la noche. Se dice que los inspectores de Trabajo y de Hacienda no trabajan los fines de semana. Parece ser que los sindicatos, tampoco.
Normal debe ser que se almacenen materiales que producen lixiviados contaminantes en zonas de gran porosidad. Y lo más normal del mundo es que todo esto ocurre a diario desde hace meses a escasos cientos de metros de un Parque Nacional, Reserva de la Biosfera, Lugar de Importancia Comunitaria, Zona de Especial Protección para las Aves, Humedal de la lista Ramsar...
Se dice que las denuncias se suceden pero lo que se suceden son los trabajos con fuertes impactos. Se preguntan algunas personas a quién corresponde poner orden, ¿al SEPRONA? ¿a los agentes medioambientales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha?¿a la guardería del Parque Nacional? ¿a los guardas de la Comisaría de Aguas?¿a la guardería Rural del Ayuntamiento de Villarrubia de los Ojos?
Lo más cómodo, como tantas veces, es responsabilizar a los ecologistas, que no hacen nada y, además, hay quiénes dicen que están comprados.
Las máquinas excavadoras han llegado a uno de los pequeños montecillos, quizás el más hermoso y el que mantiene una vegetación extraordinaria. Allí hay encinas impresionantes que nos recuerdan lo que fue este territorio hace unas décadas. Pero, pensándolo fríamente, ¿qué más dan unas encinas más que menos? ¿Es que estamos en contra del progreso? ¿Es que no queremos el desarrollo?¿Qué es más importante, un chaparro o una familia? ¿Y qué pasa porque se aprovechen esos metros cúbicos de arena y se "mejore" el suelo con buena tierra? ¿No es mejor plantar almendros en espaldera con riego?










Ya se conoce el informe del IGME sobre los Ojuelos del Gigüela.

Hace unos días se distribuyó de forma oficiosa el informe del IGME de Miguel Megías y Pozo. Es de agradecer el interés tomado por este evento hidrogeológico y geográfico y el trabajo realizado. El informe presenta abundante información e ilustraciones, fundamentalmente mapas geológicos. 
Como ya se expresaba en una entrada anterior, el estudio se basa en unos cuatro o cinco afloramientos detectados a finales de diciembre de 2015 y primeros de enero de 2016, sin que se hayan tenido en cuenta otros muchos aparecidos o descubiertos con posterioridad.
Tampoco se han manejado datos de los piezómetros disponibles y se incurre en algunos errores en este tema.
Cuando se describen los afloramientos no se enfatiza tanto en el concepto de "reperforación" de los ojuelos como se hacía en el titular de La Tribuna el 11 de febrero de 2016, casi desvirtuando y descalificando las noticias aparecidas anteriormente. En realidad se describe someramente lo  que se cree que pudo haber ocurrido, como parecería lógico en un trabajo que persigue la objetividad.


miércoles, 17 de febrero de 2016

Nuevos afloramientos en Los Chorreros.

Hoy, 17 de febrero de 2016, han sido localizados nuevos afloramientos en Los Chorreros. El agua, a simple vista, se encuentra a unos dos metros y medio de profundidad. Todo parece indicar que hay algunos puntos más con agua. 
Como se viene constatando en algunos puntos de estos terrenos, se pueden ver escombros y basuras incluso en los arroyos, pozas y zanjas.



Tablas de Daimiel publica el número 1 de su revista.

Tablasdedaimiel.com acaba de publicar su revista, el número 1. Se puede leer a texto completo, y descargar, en el enlace. El tema de los Ojuelos es uno de los más importantes de esta entrega.

martes, 16 de febrero de 2016

Propuesta del Ayuntamiento de Villarrubia de los Ojos para la protección de los Ojuelos del río Gigüela.

El pasado sábado se hizo pública la noticia, a través de una nota de prensa de la Asociación Ecologista Anea, que el Ayuntamiento de Villarruba de los Ojos, Ciudad Real, habría solicitado a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha la declaración de micro-reserva de Los Ojuelos de Villarrubia de los Ojos, junto con las Pozas de los Alpargateros. 
De entrada y sin contar con más información que la dicha, parece una buena idea y una demostración de la buena disposición de la alcaldesa del municipio y de su equipo de gobierno. 
No parece, sin embargo, que se trate de espacios que cuenten ni con la continuidad territorial aconsejable ni con unos valores naturales  semejantes, por lo que parecería más lógico que se optara por la individualización de cada uno. Por otra parte, su historia, su génesis, su evolución, sus características...son muy diferentes, aunque puedan compartir la cercanía y el hallarse enclavados en el cauce del río Gigüela. Además, las microrreservas deben tener una extensión inferior a las 20 hectáreas, de manera que se quedarían fuera demasiadas hectáreas en el caso de optarse por una sola microrreserva.



lunes, 15 de febrero de 2016

El agua mana a flor de tierra en los Ojuelos del río Gigüela, en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real.

El agua mana a flor de tierra en Los Ojuelos del río Gigüela, en Villarrubia de los Ojos.
Francisco Zamora Soria, 9 de febrero de 2016.
Hace apenas un mes y medio desde  que Conce Sepúlveda, guía de campo de Villarrubia de los Ojos, descubrió un pequeño afloramiento de agua en una antigua zanja, en el paraje conocido como Los Ojuelos. El nivel del agua ha ido subiendo y se han detectado nuevos afloramientos en varias pozas y en antiguos pozos de noria.
Se trataba de antiguas pozas de escasa profundidad y de zanjas que, junto con los pozos, suman un total de veinticuatro puntos de agua, en ambas márgenes del río. En algunos casos se trata de aguas ligadas al río Gigüela mientras que en otros, todo parece indicar que sería el acuífero 23 el que está empezando a aflorar, a pesar de haber sido un año tan escaso en precipitaciones.
Los puntos con agua se encuentran en el paleocauce del río Gigüela, una zona muy llana, con una altitud de 610 metros sobre el nivel del mar. Aquel río trenzado, con diferentes cauces o madres entre las que destacaba la Madre Chica, fue encauzado definitivamente (por el momento) a finales de los años sesenta y primeros setenta del siglo XX. De los varios miles de metros de anchura, se dejó un canal de unos veinte metros con las riberas peraltadas y la Madre Chica, también encauzada y modificado su trayecto.
Ahora, el agua ha aflorado en una pequeña zona deprimida en torno a los 609 metros snm. Puesto que en los últimos días ha llovido, aunque muy poco, es recomendable esperar para comprobar cómo se comporta el pequeño manantial. Desde luego se trataría de una gran noticia si se confirmara en los próximos días que es agua del nivel del acuífero que empieza a alcanzar esa cota. Inicialmente se detectó apenas un charco con unos dos o tres centímetros de profundidad en una zona ligeramente deprimida. Al día siguiente ya se trataba de unos cuatro centímetros de profundidad y unos treinta centímetros, el lado más largo. A fecha de hoy, 14 de febrero de 2016, el afloramiento de agua tiene una profundidad de unos ocho centímetros y dobla la de los pasados días.

No parece que el pequeño charco esté relacionado con las lluvias de estos días sino más bien con la subida de los niveles de las aguas subterráneas que se están produciendo.


Afloramiento de unos cuatro centímetros de profundidad y unos 30 centímetros de largo por veinte de ancho, el día 9 de febrero de 2016. Fotografía de Francisco Zamora Soria.


Afloramiento el día 14 de febrero de 2016, con una extensión y profundidad del doble de la del día 10.

sábado, 13 de febrero de 2016

Noticia sobre los Ojuelos del río Gigüela del IGME en La Tribuna.

El jueves 11 de febrero de 2016 el diario  La Tribuna de Ciudad Real publicó un artículo titulado "El IGME confirma que los "ojos" del cauce del Gigüela han sido "reperforados artificialmente" de A. Criado. La misma noticia aparece en la edición digital.
Los datos aportados por el jefe de área de Hidrogeología Aplicada del Departamento de Investigación y Prospectiva Geocientífica del IGME, Miguel Megías siendo interesantes, resultan escasos y no parecen haber sido actualizados con el afloramiento de más puntos de agua. Tampoco hay una verdadera correlación entre el titular y el cuerpo del artículo. Así, no queda claro a qué se refiere exactamente ese concepto de "reperforación artificial". Es de suponer que se refiere a que en algunos puntos se aprecia claramente que se trata de zanjas o pozas realizadas hace unos treinta o cuarenta años o quizás más. 
Por otra parte, resulta curioso que no se haya hablado de las informaciones recientes que hablan de más de veinte puntos con agua a ambos lados del río Gigüela, por cierto. Esa información apareció publicada en el Diario Lanza el día 9 de febrero de 2016 y fue facilitada al diario La Tribuna el día 7 de febrero.
De cualquier manera es de agradecer tanto a La Tribuna como al IGME el trabajo realizado, en particular a Miguel Megías y a A. Criado.




martes, 9 de febrero de 2016

Artículo sobre los Ojuelos del río Gigüela en el Diario Lanza, el 9 de febrero de 2016.

Siguen apareciendo afloramientos de agua en Los Ojuelos del Río Gigüela, en Villarrubia de los Ojos.
Francisco Zamora Soria, 7 febrero 2016.
A mediados del pasado diciembre de 2015, un vecino de Villarrubia de los Ojos, Conce Sepúlveda, se dio cuenta del afloramiento de agua en una zanja, en la zona conocida como Los Ojuelos, en el paleocauce del río Gigüela, en Villarrubia de los Ojos.
En unos días se fueron descubriendo otros afloramientos por parte del citado vecino como por otros. Varios equipos de científicos y técnicos de diferentes instituciones iniciaron igualmente el reconocimiento del terreno para estudiar el fenómeno.
Tras casi dos meses, el afloramiento de aguas se ha seguido produciendo. Por un lado se ha detectado en varias pozas y zanjas y, por otro, en pozos de noria abandonados. El nivel del agua se encuentra muy cercano a la superficie. Debemos recordar que se trata del cauce (o paleocauce) del río Gigüela, las llanuras de inundación de este río que se encharcaban periódicamente debido a las crecidas del río y que, además, mantenían manaderos de agua conocidos como “ojuelos”.
Por el momento hay más de veinte puntos con agua, a pesar del difícil año, pluviométricamente hablando y todo parece indicar que seguirán aflorando.
Mientras que en los primeros momentos se afirmó que no había agua en los pozos cercanos, una revisión más pormenorizada ha puesto de manifiesto su presencia en, al menos, cinco de ellos.
El hecho de que se haya detectado la presencia de plantas como la masiega podría indicar que o bien el agua ya hubiera aflorado con anterioridad en los últimos años o bien que se encontrara muy cercana a la superficie en la que ahora es visible, lo que habría permitido que esas plantas prosperaran.
El río Gigüela en este tramo, antes de adentrarse en el Parque Nacional de las Tablas, presenta una considerable cantidad de agua, que contrasta con la nula presencia en la estación de aforo de Arenas de San Juan y con la muy escasa en la de Villarrubia de los Ojos, la número 204.
La zona tiene una gran diversidad geomorfológica y destacan las dunas de origen eólico, los suelos de limo, las zonas de yesos y algunos “montecillos”, pequeñas elevaciones de escasos metros. Son varias las especies de plantas endémicas de gran interés como los albardines y el limonio, entre otras así como las aves estepáricas. Sus valores naturales y patrimoniales son muy importantes.
El río Gigüela presentaba un cauce muy llano, anastomosado, con diferentes cauces trenzados. En los años sesenta se encauzó, quedando reducido a un canal estrecho y rectilíneo con malecones. Dónde había hasta dos o tres kilómetros el río quedó reducido a unos veinte metros de anchura. Los manantiales desaparecieron debido a la extracción masiva de aguas subterráneas, entre otras causas coadyuvantes. Los pozos de noria quedaron secos durante decenas de años y algunas pequeñas fincas dejaron de cultivarse para su tradicional función de huertas.
Todavía hoy son visibles los restos de las zanjas que en otros tiempos avenaban estas tierras y servían tanto para drenar como para regar y pescar.  En algunas de ellas, ahora, está volviendo a manar el agua, debido a la recuperación del acuífero. En otros puntos el agua está aflorando en pequeñas depresiones hechas con máquinas hace tiempo. Son “pozas” de unos doscientos a cuatrocientos metros cuadrados, algunas mucho mayores, y en algunos casos con vegetación palustre típica de estos humedales.
Las dunas son uno de los grandes valores de esta zona, a pesar del grave deterioro que siguen sufriendo algunas de ellas. Se trata de formaciones de origen eólico, con una antigüedad de unos 12.000 años, aunque se han producido momentos o períodos de reactivación, incluyendo el momento actual.

El futuro debería pasar por el estudio, la planificación y la toma de decisiones tendentes a la conservación de los valores presentes, así como la restauración y recuperación de los elementos más degradados. Resulta evidente la gran importancia de la Educación, de una correcta divulgación, de la colaboración entre todas las administraciones e instituciones y el fluido contacto con la sociedad civil. No es menos relevante el gran potencial educativo, didáctico y científico de los Ojuelos, en particular, y del complejo hídrico con el que cuenta Villarrubia de los Ojos, en conexión con los municipios limítrofes. Recordemos que muy cerca se encuentran los Ojos del Guadiana y el nacimiento del mítico río, así como las Pozas de los Alpargateros, ya en el río Gigüela, además de las interacciones con los aportes de la cercana sierra en los llamados “hontanares y bodonales”.





martes, 2 de febrero de 2016

Los Ojuelos del río Gigüela entre la esperanza y la destrucción que avanza.

Hoy es el Día Mundial de los Humedales. Los llamados medios de comunicación de masas nos hablarán de algunos humedales, de problemas y de soluciones. Hoy, habrá quiénes hayan aprendido o descubierto los problemas de estos enclaves tan frágiles. En colegios, institutos, universidades (eso sería lo deseable) se habrán trabajado lo mejor posible los aspectos más elementales del tema.
En las redes sociales también se aborda la cuestión y las instituciones, algunas, y los grupos ecologistas, científicos y profesionales lanzarán o han lanzado ya sus consignas, sus notas de prensa, sus campañas, sus deseos, sus denuncias, sus noticias, sus propuestas...
En un mundo como el nuestro, "líquido" según Zygmunt Bauman, por cierto, todo fluye y lo hace tan deprisa, que es cuestionable que pueda "calar" lo suficiente o, sencillamente, lo necesario.
Desde luego, es mejor que nada. 
Lo cierto es que ayer venía una noticia en el diario La Tribuna de Ciudad Real verdaderamente preocupante. Se hablaba sobre el Trasvase Tajo-La Mancha, ese del que el actual presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, negaba que fuera un trasvase y lo calificaba de proyecto de abastecimiento, como cualquier otro. Nada se decía de los posicionamientos en contra de determinados sectores académicos ni de las propias autoridades en determinadas instituciones. Nada se decía de las promesas incumplidas en cuanto a los plazos y a las catastróficas consecuencias si no se llevaba a cabo en los plazos previstos. Un político, muchos en realidad, decía que no habría futuro ni progreso ni posibilidad alguna de desarrollo para Castilla-La Mancha si no se concluía rápidamente.



Tuvimos que ver como llegaba la crisis para quedarse muchos más años de lo previsto y como se paralizaban las obras y como la información brillaba por su ausencia. Tuvimos que ver como llovía y se iba recuperando el Acuífero 23 y afloraba el agua en los Ojos del Guadiana. Pudimos ver, los que quisimos verlo, con sorpresa y estupor, como por debajo de las enormes tuberías del Trasvase Tajo-La Mancha circulaba el agua de forma natural, con algunas modificaciones introducidas por la misma obra. Tuvimos que ver como, de golpe, tocaba no hablar de este macro proyecto muy ligado a todo lo que pasó después, como el cierre del Aeropuerto de Ciudad Real y el del Parque Temático el Reino de Don Quijote. Vimos como quebraba la Caja de Castilla-La Mancha y como "el ladrillazo" se estrellaba contra un suelo provocando un socavón social sin precedentes en las últimas décadas. No había dinero para casi nada y curiosamente, no había responsables ni culpables. Había gente a la que no se podía ayudar ni a comer ni a vivir bajo un techo. Había gente pasándolo muy mal de la que tampoco tocaba hablar en voz alta.

Y en este día no viene mal recordar que el agua también está aflorando en la zona de Los Ojuelos de Villarrubia de los Ojos. Allí hay unos diez afloramientos que suponen que la esperanza de la recuperación prosigue. Pero allí está también la cruda realidad del agua contaminada por vertidos, la destrucción total de una zona de dunas y de todo lo que en ellas había. Allí sigue habitando el olvido, el peor enemigo de los humedales. Aunque a veces, quizás sea preferible ese olvido a la atención interesada y sin principios.
Quedémonos con la idea de que, después de treinta años, empieza a aflorar el agua en viejos pozos de noria, en zanjas -algunas muy antiguas-, y en pozas hechas por máquinas excavadoras. Hay interés, y eso es lo más importante.