Hace más de cuatrocientos años el canónigo Francisco Marcuello decía sobre los vencejos:
"La ave que en mi tierra llamamos Onzejo, la he oído llamar en otras Vencejo, Falcete y Arrijaque...".
El texto no tiene desperdicio, como todo el libro, publicado en 1617, en Zaragoza. Sigue el autor haciendo un repaso a los textos de Aristóteles, Plinio y un par de autores más. En ellos se ponía de manifiesto el conocimiento que había en aquellos tiempos, con errores y dudas que perduraron durante siglos. Por ejemplo, se pensaba que los vencejos hacían nidos de barro...En realidad el problema es que habría que matizar porque sí había y hay especies que los hacen. Además, en ocasiones, al menos puntualmente, ocupaban los nidos de los aviones. A este respecto se puede ver una entrada en este blog, de hace muy poco tiempo, con fotografía incluida, de Ciudad Real, capital.
Este autor, ya en la parte de "Moralidad" de este capítulo insertaba tres fragmentos muy interesantes:
"De otros munchos santos pudieramos dezir lo mismo, en prueva de lo poco, o nada que gustan de los manjares que comen: comiendolos tan de passo, y tan de buelo como el Onzejo que jamas se assienta para comer, sustendandose de los mosquitillos, que en el ayre coge ..."
"Pero los contemplativos que en esto son parecidos al Onzejo, no se descuyden un punto porque no caygan en la tierra de algun pecado mortal, de donde no se puedan despues levantar como el Onzejo de la tierra quando cae en ella..."
"En cayendo un Onzejo en tierra acuden, a asisrlo aporfia a hecharle quantos muchachos lo veen caer, assi los demonios en viendo caer en pecado a un hombre espiritual, acuden todos aporfia..."
Ya en fecha más reciente, en 1886, Ventura de los Reyes Prosper (sic), citaba tres especies de vencejos en España. Aportaba unos apuntes muy elementales de fenología y la distribución iba siempre acompañada del nombre de los autores que habían citado a estas aves. Los nombres científicos eran diferentes a los actuales y añadió varios vulgares. Los nombres vulgares de las especies eran:
Para "Cypselus apus": vencejo; en catalán, magay y en portugués, pedrero y zirro.
Para "Cypselus melba", vencejo, en castellano y martinet en catalán.
Y para "Cypsellus pallidus" no aportó nombre vulgar alguno.
Un trabajo inédito hasta la fecha (2026), según mis datos, pero de gran interés es el "Catálogo Sistemático Faunístico de la Provincia de Ciudad Real, por D. José Mª de la Fuente y Morales", de 1926. Fue estudiado y resumido por Joaquín Caballero Soler, a quién felicito por su trabajo, publicado en el anuario 2002-2003 del que hablaré más adelante. En aquel catálogo manuscrito su autor, llamado cariñosa y respetuosamente como "el cura de los bichos" incluyó cuatro especies, el vencejo común, el pálido, el cafre y el real. De estos, el pálido y el cafre aparecían inventariados pero no citados.
Tan bien entrado el siglo XX como que estaba en su última década, tres especies de vencejos aparecieron citadas en el libro sobre las aves del parque nacional de las Tablas de Daimiel, de 1992. Eran el vencejo común, el pálido y el real.
El primero era visible fundamentalmente en los pasos mientras de los dos siguientes sólo se dieron dos citas puntuales, una de cada uno. No criaban en el parque, como es lógico, por carecer de infraestructuras que lo permitieran. Algo parecido nos decía José Jiménez García-Herrera en 1995 en su magnífico libro sobre las aves del parque nacional de Cabañeros. Sobre cuatro especies de vencejos: común, real cafre y pálido, aportaba sólo la fenología, con presencia significativa del común dentro del parque, pero sin cría, y una única cita de 1993 del cafre. De este nos decía que puede ocupar los nidos de golondrina dáurica. En el primer anuario ornitológico de la provincia de Ciudad Real, que comprendía los años 1995-2001 no aparecía ninguna especie de vencejos en un trabajo sobre el parque natural de las Lagunas de Ruidera. Ya en la lista sistemática del vencejo común y del pálido no se publicaron citas. Sí había una del vencejo real (Apus melba) del Valle de Alcudia y otra del río Montoro. Del vencejo cafre (Apus caffer) eran cinco los avistamientos publicados, uno de ellos precisamente en un nido de golondrina dáurica.
En el "Anuario Ornitológico de Ciudad Real 2002-2003" encontramos bastante información sobre nuestros vencejos. Por un lado, en un estudio del doctor Gosálvez sobre la fauna ornítica de la dehesa de Fontanarejo aparece el vencejo común. En otro sobre la fenología migratoria en el Campo de Calatrava, como fecha extrema de paso del vencejo común por este territorio, se especifica el 13 de abril de 2003, el prenupcial y el 2 de septiembre el postnupcial. Son cuatro meses y medio, aunque no hay suficiente fundamento estadístico para afirmarlo.
También en una "nota breve" sus cuatro autores nos informan de la cría del vencejo pálido (Apus pallidus) en Pedro Muñoz. Además del gran interés de esta información, los autores nos dicen que desde 1988 y hasta 2003 el G.O.A. Grupo Ornitológico de Alcázar han anillado mil cien (1.100) ejemplares, mayoritariamente pollos, de vencejo común. Pero hay más. Ya en la lista sistemática leemos:
-una cita de vencejo común -¡por fin!- en Alcázar de San Juan, de cuatrocientos cincuenta (450) ejemplares.
-una cita de vencejo real (Tachymarptis melba) en Herencia.
-tres citas de vencejo pálido (Apus pallidus) en el parque nacional de las Tablas de Daimiel, Pedro Muñoz y Valdepeñas.
No se consignó información alguna sobre el vencejo cafre (Apus caffer).
En la misma publicación, período 2004-2005, y también como nota breve, el GOA aportó sus datos sobre los "Apodini", vencejos propiamente dichos, anillados, desde 2002 a 2005:
-"Apus apus", total cuatrocientos cuarenta y uno (441).
-"Apus pallidus", dieciocho (18).
Y en la "Lista sistemática" sólo fueron enviadas citas de tres ejemplares de vencejo real (Tachimarptis melba) en Alcázar de san Juan y otra de un ejemplar en La Mancha.
Y ya en el último anuario publicado, el de 2006-2007, -una pena que sus autores no lo hubieran escrito y publicado en el primero-, leemos un artículo interesantísimo y que trasciende, con mucho, lo puramente ornitológico, cuyo título es también muy expresivo y acertado: "Sugestión y omisión en la observación de aves: el vencejo pálido Apus pallidus". Pedro J. Cordero y José D. Rodriguez-Teijeiro hacen una reflexión, apoyados en sus experiencias pero también en otros estudios y en la revisión de publicaciones tan emblemáticas y famosas como la revista de la SEO Ardeola demostrando cómo hay zonas en penumbra o en completa oscuridad también en el conocimiento y la divulgación de la Ornitología. Precisamente esta entrada quería, de alguna manera, aportar algo de luz a estas especies. Así lo hice hace ya algunos años, leyendo, observando y fotografiándolas. Y hace unas semanas volví al empeño. En esas estoy, con diferentes puntos de vista que iré aportando cuando buenamente pueda y con mis muchas limitaciones.
En este artículo los autores nos dan datos concretos de 2008 de Ciudad Real capital, por ejemplo, de la cría de los vencejos pálidos.
En la Lista Sistemática 2006-2007 los vencejos brillan por su ausencia. Dos vencejos reales fueron avistados en agosto de 2007 en Ciudad Realy un vencejo cafre en el río Ojailén, en el mismo mes.
Sí me parece muy importante recordar que en la provincia, y en particular en Miguelturra, desde hace unos años, un grupo de personas, voluntarias pero también en colaboración con profesionales del Centro de Recuperación de la Fauna el Chaparrillo de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha, vienen recuperando cientos de aves heridas o caídas de los nidos. Es una labor de meses, callada, altruista y que supone que un buen número de pajarillos puedan ser liberados. En 2027 se publicó un artículo de prensa y ayer supe que hay una asociación llamada "Apus libera" que se dedican precisamente a recoger aves urbanas, criarlas y liberarlas. Las más abundantes son...los vencejos. Hablaremos del tema en otro momento.
Las cuatro fotografías son de Villarrubia de los Ojos, mediados de mayo de 2026, Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.