Ayer, 23 de octubre de 2026, viernes, tuvieron lugar tres interesantísimas comunicaciones de estas IX Jornadas de Historia de Daimiel.
La primera, a cargo del doctor en Historia don Rafael Gil Bautista, versó sobre el estado civil de la población daimieleña en el siglo XVIII.
Con un detallado estudio de documentos de más de diez archivos históricos y parroquiales y de unas diez mil personas, vimos gráficamente aspectos de la vida cotidiana de las daimieleñas y daimieleños en cuanto a natalidad, matrimonios, soltería y viudedad. Algunas de esas tablas mostraban también los datos de la inmediata villa de Torralba.
Así, por ejemplo, quedaba estadísticamente demostrado cómo los meses con más matrimonios se concentraban a principios y finales del año.
La deducción del investigador es que ese cambio con respecto a lo que viene ocurriendo desde hace decenios es que los trabajos más importantes del campo ya estaban realizados y eso permitía celebrar las bodas en esos meses, frente a los estivales de la actualidad. Desconozco la incidencia de la recolección de la aceituna en Daimiel en aquellos tiempos y en esas fechas.
Tomó la palabra a continuación José Manuel López López, que abordó la cuestión de la creación de la segunda parroquia de Daimiel -San Pedro-, la división del casco urbano entre ambas, y el origen de los adjetivos "chuchos y borregos".
Debido al alto crecimiento demográfico del siglo XVI se hizo necesaria la construcción de una nueva parroquia, la de san Pedro.
Tras veinte años de obras se pudo empezar a utilizar en 1561. Muy pronto se llevó a cabo la delimitación de las dos parroquias, las de Santa María y la nueva de san Pedro.
Además de otras cuestiones como la evolución del callejero, tema ya trabajado por este autor, la población morisca, la creación del llamado "Barrio nuevo", más humilde, aportó su hipótesis sobre la utilización del adjetivo "chuchos", basada no en documentos escritos sino en la denominación de una calle como "de los perros".
Para personas como yo, forastero y admirador de Daimiel, su Historia, su Patrimonio y sus gentes, fue muy enriquecedor lo aportado en relación al casco urbano, a la ubicación del castillo, a la plaza de las siete esquinas -de Tetuan, oficialmente-, de la capilla del Cristo de la Vera Cruz en la actual sede de la Cruz Roja, de la calle Guadiana, con esa especialización gremial en torno a los materiales que proporcionaban los ríos, o al barranco, inundable, de San Pedro.
La pregunta sobre el origen de estas dos denominaciones tan daimieleñas sigue en el aire, a pesar del muy documentado trabajo de este investigador.
En tercer lugar intervino el doctorando y ya veterano ponente en estas jornadas Jesús Sánchez-Mantero Gómez-Limón.
Expuso su investigación en torno al patrimonio textil de la imagen de la patrona del municipio, la Virgen de las Cruces. El tema atraía a su propio público, mayoritariamente femenino.
Comenzó con una serie de agradecimientos y reconocimientos, especialmente importantes y necesarios, a mi modesto entender, en lo referente a las camareras y sus equipos, del estado de la cuestión y las fuentes consultadas.
La conclusión defendida es que se trata de un tema sobre el que no ha trabajado nadie hasta la fecha.
El estudioso y experto en esta materia fue mostrando y describiendo los diferentes mantos de la Virgen de las Cruces y algunos elementos textiles más. Nos habló de las personas que crearon estas joyas del Patrimonio, como las bordadoras de Daimiel o las monjas carmelitas, cuya labor llegó hasta 1980.
Me resultó personalmente llamativo que se hablara de la imagen de antes de la guerra civil y de después, y se dijera que de la primera sólo quedaban las cabezas de la Virgen y del Niño, pero que no se añadiera lo ocurrido, por espinoso o doloroso que pueda ser.
Igualmente resulta curiosa esa costumbre que durante muchos años se mantuvo de no mostrar nunca la escultura de la Virgen. Algo parecido ocurría con la cercana imagen de la Virgen de la Sierra de Villarrubia de los Ojos.
Muy entrañable resultó la breve intervención de una camarera de avanzada edad y lúcida y agil memoria, ante la única pregunta que se produjo sobre estas tres ponencias.
El pequeño patio estaba lleno, haciéndose patente que quizás se podrían celebrar estas conferencias en el Espacio Fisac, a escasos metros de distancia, aunque la organización corre a cargo del Museo Comarcal de Daimiel.
Por mi parte quiero felicitar al responsable de la coordinacion y organización, el doctor en Historia del Arte don Diego Clemente Espinosa, al resto de personal, al ayuntamiento de Daimiel y a los ponentes, por esta extraordinaria iniciativa que ya ha llegado a su novena edición.
Desde mi punto de vista, este es un extraordinario ejemplo a seguir por otros municipios y comarcas de la provincia de Ciudad Real. Me consta que ya ha habido y hay iniciativas muy similares pero siguen siendo minoritarias y, a veces, sin continuidad.