Los escarabajos sanjuaneros o de San Juan son coleópteros. Son bastantes los géneros y especies que se conocen por prácticamente todo el mundo. Estos invertebrados sufren o, mejor dicho, experimentan, como tantos otros seres vivos, la metamorfosis. Eso supone que algunas especies tengan un ciclo vital de una duración de cuatro años, de los que tres años y muchos meses son de vida subterránea.
Su cuerpo, en la edad adulta, es fuerte y queratinoso, de hasta unos tres centímetros, y con dos pares de élitros, el exterior, rígido y el interior, ligero, plegable, muy nervado y casi transparente. Tienen estos curiosos escarabajos un vuelo potente y sonoro, que nos recuerda a los abejorros.
Suelen eclosionar con la llegada del buen tiempo, ya en mayo y junio, cuando los machos vuelan tras las hembras para fecundarlas. Las cópulas pueden tener lugar en los árboles y en el suelo. Las hembras, finalizados los acoplamientos, se entierran. Pondrán los huevos y acabará su vida.
Habitan generalmente en terrenos sueltos, arenosos y limosos. La puesta y la vida tendrá lugar en esa larga fase subterránea, aproximadamente a un metro de profundidad. Su alimentación se basa en raíces de esos medios sabulícolas.
Aunque se les llama "sanjuaneros" atribuyéndoseles la eclosión en la noche más larga del año, en realidad, como queda dicho, su salida a la superficie se va produciendo a lo largo de dos meses o más. En este sentido es interesante traer a colación uno de los nombres en inglés de estos coleópteros, "maybug", algo así como "bicho de mayo", como ocurre en alemán. En italiano se les llama "maggiolino", con la referencia clara al mes de las flores.
Durante siglos fueron considerados como plagas. En el siglo XVI, por ejemplo, hay relatos hoy considerados como totalmente verídicos, que hablan de cantidades ingentes de escarabajos, que supusieron, en un caso, el atasco de la maquinaria de un molino hidráulico. Se aportaron datos también por un reconocido y prestigioso naturalista del número de "fanegas" (traducción libre de una medida inglesa, en realidad del doble de capacidad que la castellana) que se recogieron en una parcela.
Pero, veamos algún atributo más sorprendente y positivo. En Alemania a principios de siglo XX los escarabajos sanjuaneros eran el motivo gráfico más utilizado para las tarjetas postales de felicitación de Pentecostés. Eran dibujos de gran calidad, con características naturalistas pero adaptados a escenas antrópicas, por ejemplo, remando en una barca o tocando instrumentos. También formaban parte de la cultura infantil, no siempre con resultado positivo para los escarabajos.
Hoy, en 2026, ese protagonismo tanto agrícola como cultural y religioso, hasta donde conozco, ha desaparecido.
En el caso de Villarrubia de los Ojos las primeras menciones me llegaron a través de Ramón Crespo Villegas, hace ya bastantes años. Después, David García Urda observó los vuelos, cópulas y enterramientos, cámara en mano. Con Conce Sepúlveda Rodríguez de Guzmán pude visitar varios años esos parajes arenosos, para ver los sanjuaneros, fotografiarlos y estudiarlos.
En el caso villarrubiero la especie fotografiada es "Anoxia australis" aunque es muy posible que haya más. Personalmente no he localizado la más famosa, "Melolontha melolontha". También vimos y fotografíamos otro género en el río Bullaque, en un muestreo del grupo de Biodiversidad Virtual y Observation.
Sigue siendo un aliciente natural y cultural, con la llegada del mes de junio ir a observarlos, ya con el sol puesto. Un espectáculo más de la Naturaleza.
Para concluir quiero añadir que este año de 2026 en las Tiñosillas, Porzuna, Justo Coca los encontró en fechas muy tempranas.