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viernes, 27 de noviembre de 2020

Primera anfibiada del año hidrológico 2020-2021, con algunos apuntes de mi historia personal.

 Con estas lluvias de finales de un noviembre casi primaveral, en algunos momentos de 2020, he realizado mi primera anfibiada del año hidrológico 20-21. Así, pude ver varios sapos corredores (Epidalea calamita) y algún urodelo más. Por cierto, me volvió a impresionar la imagen de un tritón, a escasos centímetros de su congénere, atropellado.

Me vienen a la memoria algunas ideas de mi pasado. Así, recuerdo la concepción que he tenido durante muchos años sobre el fenómeno de la hibernación, en general, y la de los anfibios, en particular. De manera que, de la creencia en que los anfibios "dormían" durante casi todo el otoño y el invierno pasé a descubrir que, dependiendo del día a día, de factores climáticos, o mejor dicho, meteorológicos, concretos, y otros de tipo más estructural, la realidad es muy distinta a ese esquema tan elemental que yo tenía.

Me dí cuenta de que, los que verdaderamente hibernábamos éramos nosotros, es decir, el que hibernaba era yo, en cuanto a salidas al campo, a la Naturaleza.

Cuando llegué a Anchuras, en un septiembre mágico de 1991, una sapa común (Bufo bufo), enorme, me esperaba muchas noches, en la fachada de mi casa, mientras se zampaba a las abundantes babosas y limacos que se alimentaban de los líquenes. Después, Abel y Mario me hablaron de las salamandras que veían por la noche. ¡Las temibles salamandras, las asombrosas y sorprendentes e inofensivas salamadras comunes (Salamandra salamandra)! Y allí estaban ellas, en las noches lluviosas, desafiando todos mis supuestos conocimientos naturalistas. Y ya, poco a poco, empecé a estudiar a estos hermosos, denostados y desconocidos animales. Animales malditos, al fin y al cabo.

Ahora, de alguna manera, forman parte de mi vida y de mi quehacer anual. Me llenan de felicidad, de sorpresas, de emociones y de retos. Me llevo disgustos y decepciones, como la de anoche, al ver el tétrico espectáculo antes descrito, y pienso que, en la medida de mis modestas posibilidades, debo seguir intentando trasmitir y motivar a mi alumnado, por un lado, y, por otro, a las personas sensibles a estos apasionantes temas.

Ahora -en realidad creo que siempre ha sido así en mi vida- veo la gran importancia que tiene compartir incluso los sueños, las experiencias, las ilusiones, los pequeños descubrimientos, los trabajos que podamos ir haciendo poco a poco. Las anfibiadas han sido, y siguen siendo, para mí, una actividad extraordinaria, una situación de descubrimiento, de búsqueda, de investigación (a mi medida), de aprendizaje, de entretenimiento y felicidad.

Por si acaso alguien que pueda leer este articulillo no se ha percatado, llamo anfibiada a una salida de campo con el fin expreso de observar, fotografiar, estudiar, y, hasta dónde y cuándo es posible, salvar la  vida a ejemplares en peligro. Luego viene el trabajo de lectura, de consulta bibliográfica, de traspaso de datos a otros medios, a veces, compartidos, o a la colaboración con otras personas, grupos o instituciones, cuando procede.

Además, encuentro el aliciente fotográfico en estas salidas, a las que hace ya unos años, empecé a llamar "anfibiadas". Por un lado, se trata de constatar y fijar datos. Por otro, hasta dónde soy capaz, de desarrollar mi creatividad y aumentar mi personal banco de imágenes para mi trabajo, mis actividades divulgadoras y de estudio, una vez más. Por cierto, el término lo publiqué hace tiempo por primera vez en alguna red social, no recuerdo cuál. Supongo que sería "Twitter" pero pudo ser en alguno de mis blogs.

Ahora, espero, con cierta impaciencia, poder disfrutar de mi próxima salida a ver anfibios, es decir, a la próxima anfibiada.



El pequeño sapillo moteado, "Pelodytes punctatus". En inglés, el sapillo perejil.


La ranita  de san Antón, en Piedrabuena, Ciudad Real. ¡Una preciosidad!

El abundante sapo corredor, "Epidalea calamita".
Un enorme ejemplar de gallipato, "Pleurodeles waltl", en una actividad educativa.

En 1994, y creo que también un año antes, hicimos algunas actividades educativas y de rescate de anfibios en Anchuras y, algo después, en Retuerta del Bullaque. Nuestro amigo Aníbal de la Beldad Caro nos brindaba la posibilidad de darlos a conocer.


Publicación en la revista Colores, con motivo de una exposición sobre los anfibios y reptiles de Ciudad Real, del herpetólogo Enrique Ayllón López y mía. La exposición se pudo ver en varios pueblos de la provincia de Ciudad Real y estuvo colgada, durante muchos años, en la página web de la Universidad de Castilla-La Mancha. La primera exposición tuvo lugar en el Pub-Galería "El Canguro Violeta".





El increíble tritón pigmeo "Triturus pygmaeus".


miércoles, 6 de noviembre de 2019

Entre José María Aznar y Greta Thunberg, no tengo dudas, me quedo con Greta.

Recientemente José María Aznar, el ex-presidente del gobierno de España, del Partido Popular, ha hecho unas declaraciones criticando la intención de la estudiante y activistra ecologista Greta Thunberg de venir a la Cumbre del Clima a España. Sus argumentos, como suele ser habitual, son de lo más elaborado, profundos y cargados de conocimiento y sutileza. Así, nos dice, que la joven sueca debería estar en el colegio, estudiando o que no tiene nada que enseñar a la gente para que viva mejor. Es curioso pero yo, desde mi humilde posición, opino justo lo contrario. Yo estoy convencido de que él, José María Aznar, debería ir a un colegio a estudiar cuestiones elementales como las del Cambio Climático y el respeto hacia todos los seres vivos, lo que incluye incluso a las personas, aunque sean de corta edad.
Me recuerda a algunas personas que sacan demasiado frecuentemente su ignorancia a pasear junto a su atrevimiento. 
Es fácil, supongo, sentarse en una tribuna con un auditorio entregado, a hablar de lo divino y lo humano. Otra cosa sería enfrentarse, por ejemplo, a los científicos que acaban de firmar una declaración en la que ponen de manifiesto los peligros de continuar con una Agricultura intensiva, productivista y altamente degradante para la Naturaleza, y, me atrevo a decir, para las personas. Pero Aznar no se sentaría nunca delante de científicos comprometidos y podrá seguir criticando a personas tan interesantes como Greta Thunberg.
En fin, si echáramos mano del riquísimo mundo de las fábulas, de los cuentos o incluso de la sabiduría popular, seguro que encontraríamos buenos ejemplos para retratar tan esperpéntica situación. Aquel presidente de gobierno que sacó un 28 de agosto de 1998 lo que se llamó "mini plan hidrológico de agosto" no parece autorizado para hablar de Medio Ambiente, de Calentamiento Global, de Cambio Climático ni de Greta Thunberg. Es cierto que hizo cosas tan interesantes como derogar el Real Decreto de 20 de julio de 1988 que amenazaba el municipio de Anchuras como zona de interés para la Defensa para convertirse en Campo de Tiro del Ejército del Aire. 
En fin, sería interesante que los medios de comunicación nos informaran de lo que opinan los expertos españoles sobre estas cuestiones, y no sobre la última ocurrencia de un político retirado ante unos estudiantes. ¡No hay color! En cuanto a sus críticas al presidente del gobierno en funciones en plena campaña electoral nada que alegar, está en su derecho, pero es aconsejable no meter la pata diciendo tonterías de tal tamaño.

miércoles, 3 de abril de 2019

¡Adiós Ferlosio-Alfanhuí!

El pasado 1 de abril de 2019, lunes, supimos que había muerto Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927-Madrid, 2019). Inmediatamente me vinieron a la memoria tres libros y muchos momentos de felicidad y deleite espiritual. Recordé a una profesora de Literatura del Instituto Cardenal Cisneros de Madrid y el libro de objetivismo literario "El Jarama". Sus clases, envueltas en el humo de sus cigarros y su pasión por la Literatura eran un oasis de vida en estado casi onírico.
Después, no sé cómo ni dónde, me llegó, como verdadera revelación, "Andanzas e industrias de Alfanhuí". Para mí fue un puente entre algunos libros de Pío Baroja, de Valle Inclán y un presente que me quedaba pavorosamente cercano. Era como asomarme a un lagarto hallado muerto de mi infancia, al que intentamos quitarle la piel y a esos mundos tan interiores y profundos como superficiales y epidérmicos.
Se convirtió Alfanhuí en un convencimiento, en un lugar secreto y sagrado, en una cripta íntima y abierta a las luces ofensivas de febrero. Ya trabajando de maestro en Anchuras, ese pequeño pueblo tan grande de Ciudad Real, entre cuatro provincias que parecen aislarlo y, a su vez, enriquecerlo, ofrecí a mis doce alumnos y alumnas de cinco cursos diferentes en la misma clase la opción de leerlo. Mi alumnado estuvo de acuerdo. Me resultó difícil conseguir trece ejemplares iguales del deseado libro...y tuvo que ser el Corte Inglés el que me consiguiera esa preciada mercancía. Leímos el libro con verdadero placer. Al menos esa es mi percepción, veintisiete años después. Me pregunto qué pensarán esos jóvenes hoy.
Y Alfanhuí-Ferlosio...y los alcaravanes, los lagartos y demás siguieron creciendo, enraizando y fructificando en mí, como un ser entre leñoso, pétreo y coralino. Algún que otro amigo se dejó aconsejar y compró o aceptó mi regalo.

Y un día descubrí otro libro, "El geco", otro animal mítico, cotidiano, maldito y bendito a la vez...
He coincidido con algunos amigos que me han confesado tener sentimientos muy parecidos a los míos. Fue siempre un apreciado bien saber de esas coincidencias, de esos senderos confluyentes, de esos puentes...
Seguiré albergando, espero, un algo de ese alma de niño del amante de los alcaravanes...Curiosamente el pasado sábado, 30 de marzo de 2019, mi buen amigo Conce Sepúlveda, en Villarrubia de los Ojos, me llevó a ver un nido...ejem, ejem, la puesta quiero decir, de un alcaraván, ejem, ejem, una alcaravana, mejor dicho. Me acordé de él. La alcaravana estaba cerca, pero no en su sitio, ya que un hombre subía los alambres del emparrado en el que estaban los manchados y terrosos huevos en los que se dibuja el mapa mundi de Rafael Sánchez Ferlosio y, quizás, su epitafio: descanse en paz un buen hombre que supo transmitir magia y paz de la sencillez profunda...