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domingo, 9 de agosto de 2026

Brevi-aviario, 41: La curiosa historia del hombre que hizo un agujero en una ventana para que entrara y saliera su "alcotán" (cernícalo primilla).

 Son tan pocos los datos con los que cuento de esta curiosa historia que podría pensarse que no merece la pena. A mí me parece que a pesar de esta carencia informativa sí es importante dejar constancia de lo que me ha contado un nieto del protagonista.

Rafa Millán Hernández (Villarrubia de los Ojos, 1950) es nieto de Alfredo Millán Ramírez. Alfredo nació a finales del siglo XIX, el año 1896. Comenzó desde muy joven a ganarse la vida. Alfredo trabajó y aprendió el oficio de carretero (de carretero fino, nos puntualiza su nieto) en Alicante. Se instaló en Villarrubia de los Ojos, su pueblo natal, y puso en marcha un negocio propio de carretería. Además, alquilaba carros. 

Había puesto en marcha también una fábrica de somieres en Villarrubia de los Ojos que era la mayor de la provincia de Ciudad Real. Fue pionero en apostar tanto por el teatro como por el cine, el cinematógrafo, que decían en aquellos tiempos, antes de la guerra civil de 1936-1939. Primero fueron proyecciones en la calle y después un cine-teatro- por el que pasaron algunos de los mejores actores , actrices, cantantes y humoristas del momento de España. Era conocido como "el cine Alfredo" o "el cine Millán".

Pero por lo que he decidido escribir unas líneas sobre aquel emprendedor no es por esas actividades profesionales, que merecen igualmente la pena, sino por un rasgo que me llamó mucho la atención cuando me lo contó su nieto, Rafa, hace solo unos días. 

Y es que a Alfredo le debían gustar los alcotanes, es decir, los cernícalos primilla, de nombre científico "Falco naumanni". Estos, los cernícalos primilla, son pequeñas aves rapaces migratorias. Vienen cuando empieza el buen tiempo, crían generalmente en los tejados más altos del pueblo, y cuando han terminado la reproducción regresan a África. Usaré el nombre vernáculo usado en Villarrubia de los Ojos, "alcotán". 

Fue muy frecuente que los vecinos, fundamentalmente los chicos, cogieran (o cogiéramos) los pollos de alcotán que se caían de los nidos y los criáramos en casa. Empezaba así un proceso de busca y captura de posibles presas, como saltamontes ("langostas" en Villarrubia de los Ojos) y de suministrarles lo que se creía que podría venirles bien. Rafa nos cuenta que en el caso de su abuelo lo tenía fácil porque vivía casi enfrente del matadero municipal. Allí le daba "tiras" es decir, tripas, con las que alimentaba a su volantón alcotancillo. No eran demasiado difíciles de criar y conozco algunos casos exitosos y de feliz memoria para sus protagonistas, uno de ellos en Piedrabuena, Ciudad Real.

En el caso de Alfredo, tan bien iba el proceso, que su alcotán ya volaba libremente y volvía a su casa, sita en el Callejón de Palacio, que daba a la antigua Casa Palacio de los Duques de Híjar y a la Glorieta del Pato, a la espalda de la iglesia. 

Para facilitar sus idas y venidas, sin que fuera necesaria su intervención, Alfredo hizo un agujero en una ventana. Era redondo del grosor de un puño, aproximadamente. Así, su alcotán podía salir y entrar a su antojo. Era una adaptación ingeniosa que nos recuerda a las gateras de aquellos tiempos. 

No pasó mucho tiempo cuando un vecino observó un posadero del alcotán, un alambre que cruzaba la calle. Y allí lo mató, sin respetar normas cinegéticas ni que se tratara de una especie de animal de compañía a la que por cierto, le debía faltar muy poco para iniciar su primer viaje migratorio.

Alfredo y su familia sintieron lo ocurrido. Fue  un verdadero disgusto y la historia quedó en la memoria de sus miembros. Demuestra aquel pequeño suceso que Alfredo, como otras personas del vecindario, sí tenían una sensibilidad especial o diferente  hacia las aves. El agujero en la ventana lo mantuvo abierto muchos años, tantos como para que su nieto, que nación en 1950, lo conociera durante su infancia y juventud.

Alfredo murió en 1973, a los setenta y siete años de edad, dejando tras de sí aquel cine y teatro que todavía proporcionaría muchos momentos de divertimento y felicidad a chicos y grandes durante bastantes años, ya en manos de sus hijos y nietos. 

Gracias a su nieto Rafa Millán he tenido noticia de esta hermosa historia, aunque no tuviera un final feliz. Rafa me cuenta también sus observaciones de los vencejos que vuelan sobre su casa y su calle. Me describe sus idas y venidas, sus vuelos en picado, y ya, hace unos días, el último que los vió, el 22 de julio. Muchas gracias, Rafa, por estos relatos tan interesantes.





sábado, 15 de noviembre de 2025

La elaboración de dos mochilas con piel de venao (Cervus elaphus) y de zorro (Vulpes vulpes) en Piedrabuena, Ciudad Real.

 Hace unos 37 años un guarda de una de las grandes fincas de Piedrabuena, Ciudad Real, se hizo dos mochilas con piel de venao o ciervo rojo (Cervus elaphus). 

Nos cuenta nuestro informante, del que por el momento y hasta contar con su autorización no nombraremos, que los trabajadores de esa finca tenían mucho tiempo para hacer todo tipo de trabajos de artesanía. A la piel de un venao, una vez metida en una bañera con agua, le fue quitando el pelo. El procedimiento consistía en raspar la parte exterior con un tubo grande de unos treinta centímetros que tenía una cuchilla. La piel se dejaba en el agua, a la que se añadían trozos de corteza de encina (Quercus ilex). Estos trozos los extraían sólo de un lado de los troncos para que el árbol no se secara. Durante un mes aproximadamente iba cambiando el agua de la bañera. Llevaba las garrafas con agua y volvía a añadir cortezas.

Después llegó la fase del secado, en una superficie lisa. Una vez seca y curtida la piel, tras marcar la forma de la mochila y recortarla, procedió al cosido. Los hilos o tiras estaban hechos de piel de zorro (Vulpes vulpes), cortados muy finos.

En una de las mochilas, para la tablilla -que hace las veces de hebilla- utilizó un fragmento de la cuerna de un gamo (Dama dama), al que le hizo sus correspondientes agujeros, para pasar por ellos los cordones. Las correas las compró de material, del mismo color. 

Esta mochila la regaló a un compañero de trabajo. La otra la sigue teniendo. Su esposa nos dice que tiene la textura muy suave y él añade que si la dejas en el suelo se cae, que no se queda tiesa, como la otra, que estaba menos usada.

Espero poder fotografiarla y añadir algunos datos más.

jueves, 28 de noviembre de 2024

Interesante conferencia de Javier Antonio González sobre la etnobiología del lobo ibérico (Canis lupus signatus) de la Sociedad de Etnobiología de España.

 Hoy, 28 de noviembre de 2024, jueves, ha tenido lugar la interesante conferencia de Javier Martínez sobre la etnobiología del lobo ibérico (Canis lupus signatus) de la Sociedad de Etnobiología de España. 

Aunque la conferencia sólo ha contado con unas veinticinco personas ha tratado aspectos de gran interés con rigor científico y profundidad y ha dado pie a varias intervenciones y preguntas posteriores. 

Una de las ideas más importantes, a mi juicio, es que contamos con un Patrimonio etnobiológico impresionante que debemos ser capaces de conservar y trasmitir. El reto tiene también sus vertientes educativas y divulgativas y, probablemente, legislativas. ¡Enhorabuena a quiénes lo habéis hecho posible y muy especialmente al autor!

Por mi propia experiencia hablar de lobos sigue siendo complicado, por no decir tabú. Pero se puede y se debe intentar, siempre desde el respeto, el estudio multidisciplinar y desde todas las etapas educativas. En estos enlaces aporto una experiencia escolar de hace unos años. 




Actividades del Colegio Público "Luis Vives" de Piedrabuena, Ciudad Real de 2019.

https://juntoallagunazo.blogspot.com/2019/01/para-el-mes-de-enero-estudiaremos-el.html

https://juntoallagunazo.blogspot.com/2019/01/hoy-28-de-enero-de-2019-lunes.html

https://juntoallagunazo.blogspot.com/2019/01/otra-actividad-muy-interesante-sobre-el.html

https://juntoallagunazo.blogspot.com/2019/02/para-terminar-con-el-animal-del-mes-el.html

https://juntoallagunazo.blogspot.com/2019/03/los-lobos-de-primero.html


miércoles, 8 de mayo de 2024

Sobre las Cruces de 2024 de Piedrabuena, Ciudad Real, España.

 Las Cruces de Mayo son unas creaciones efímeras que se llevan a cabo en diferentes municipios de España y de América desde hace mucho tiempo. Se trata de mostrar una cruz como símbolo de la resurrección de Jesucristo. Se suelen adornar o "vestir" de tantas formas como personas o grupos acometan la tarea y hay una gran variedad entre pueblos, comarcas y provincias y hasta verdaderas señas de identidad de algunas de ellas. Entre las más llamativas y elaboradas de España se encuentran las del municipio de Piedrabuena, en la provincia de Ciudad Real, España.

Las Cruces de Piedrabuena son conocidas precisamente por esa forma tan propia y rematada de hacerlas. En Piedrabuena se suele hablar de cruces de monte (o brezo, es lo mismo), de tela y mixtas. Desde el año 2020, con motivo del confinamiento por COVID-21, también se hacen "crucecillas". Y algunas personas hablan de altares para referirse a cruces que se exponen con decoración pero sin llegar a "vestir" una habitación. Por último, la Cruz de san Marcos es considerada "la madre de todas las cruces" y no se muestra públicamente, recayendo su montaje en los descendientes de una familia. Este año 2024 se han hecho 15 cruces que se muestren al público, con apoyo económico y logístico del Ayuntamiento de Piedrabuena.

Aunque pueda parecer un lugar común, cada año nos sorprenden más y, cuando ya creímos que lo habíamos visto todo, nos volvemos a maravillar con la hermosura, la creatividad, la originalidad y el gran trabajo que llevan a cabo las muchas personas que las hacen posible. El proceso viene a durar unos dos meses y cuando se abren al público el 2 de mayo por la tarde, miles de personas acudimos a verlas, admirarlas, fotografiarlas, grabarlas y, en algunos casos, a velarlas y rezar.

Como decíamos, cada año hay novedades, innovaciones, nuevas formas, nuevos efectos, planteamientos a veces rompedores que llaman mucho la atención. Este año se pueden ver dos cruces giratorias, por ejemplo, o la utilización de "lonera" (tela gruesa de color blanco crudo con líneas paralelas azules, hasta dónde tengo conocimiento) con toda su belleza y significatividad en pueblos como este en el que era la tela que se utilizaba para hacer las blusas de los hombres que trabajaban en el campo. Se ha presentado su frunce y remates de otra tela muy interesante y también con su significado, en las paredes de una de las cruces mixtas, concretamente la de la Peña el Calvario.

En realidad, lo que pensamos muchas personas es que todas las cruces son preciosas, están hechas con mucho esfuerzo y constancia, con la colaboración de varias o muchas personas -dejándose ver la importancia del trabajo colectivo- y nos resulta difícil elegir. Es muy importante también el fenómeno de la renovación generacional, que se produjo hace ya más de una década. Hoy podemos ver cuatro cruces de jóvenes. En la misma medida, destaca el hecho de que se haya pasado de un modelo de personas y familias que hacían una promesa u ofrecimiento, al actual, de peñas, asociaciones e instituciones como el Ayuntamiento, consolidadas a lo largo de estos lustros.

Este año 2024 ha sido difícil para la recogida del brezo ("Erica australis" y "Erica arborea") y de la quírola ("Calluna vulgaris") de manera que en algunos casos se ha recurrido a cubrir buena parte de las paredes con otros materiales como la corcha (corteza del alcornoque, "Quercus suber"), piedras y "moo", es decir, musgo. En cuanto al musgo pensamos que se ha puesto demasiado y que se debería hacer el esfuerzo de buscar sustitutos o conservarlo, como ya hacen algunas personas, de un año para otro, dada su gran importancia natural, su crecimiento lento y las interacciones tan importantes y frágiles con otras formas de vida.

Una curiosidad de este año ha sido la exposición en varias cruces de viboreras (Echium sp) con el fenómeno muy llamativo y extraordinariamente abundante de la fasciación, es decir, una malformación de causa desconocida que hace que el tallo se presente aplanado en lugar de circular, con unas dimensiones muy grandes. 

También nos ha llamado la atención y emocionado ver una cruz que, de alguna manera, es un homenaje a un gran amante de la cruces que falleció recientemente y que era el corazón y el entusiasmo de su peña, Jesús, de "Los Novatos". Nos informa Félix Ortega Freire que alrededor de la cruz hay ocho farolillos, uno por cada miembro de la peña desde que se fundó que han fallecido. Esta cruz, por cierto, sigue manteniendo la arraigada y antigua costumbre de mostrar animales disecados y nidos. Los nidos están presentes en bastantes cruces como un elemento más que genera  gran admiración y es un foco de atención.

Concluyendo, las Cruces de Piedrabuena son verdaderas obras de arte efímero que tienen mucho interés desde diferentes puntos de vista y ámbitos académicos. Las cruces son Patrimonio, patrimonio material y patrimonio inmaterial. No se debería perder de vista, aunque bastantes personas suelen pensar y opinar de otra manera, la dimensión también religiosa y espiritual. Y en la misma medida sería muy importante recoger este año todo ese musgo para volverlo a usar el año que viene, si Dios quiere, rehidratándolo.

¡Enhorabuena a todas las personas, instituciones, asociaciones y empresas que hacéis posible esta fiesta tan convivencial, sensitiva, emocional, artística y, para algunos, también religiosa y espiritual!


PS: Algunas fotografías y vídeos de otras cruces no las he querido mostrar para mantener el interés porque, sinceramente, merecen la pena y ¡hay que verlas en persona! ¡Son espectaculares! Las aquí mostradas son igualmente interesantes y valiosas.




Cruz de la Peña "Cruz y malla". En esta cruz destacan la utilización del espacio en forma triangular, que nos dirige la mirada al motivo principal, la Cruz, el uso de materiales de construcción simulando roca por la que discurre el agua, la abundancia de corcha, la instalación de un pequeño puente o pasaderas sobre el agua, con nenúfares y la presencia de dos viboreras fasciadas.

Viborera (Echium sp) con fasciación. El tallo mide 20 cms aproximadamente de ancho en la parte superior.
Viborera (Echium sp.) con fasciación.

Cruz mixta de la Peña El Calvario, con lonera.

Detalle de la lonera con el frunce, el remate superior con otra tela y un ramillete de brezo.

Una hembra de anátida  y viborera (Echium sp.) con fasciación.

La Peña de los Novatos ha dedicado su cruz al que fuera su inspirador y más entusiasta hacedor de cruces, Jesús. Descanse en paz y gracias por tus creaciones y mostrarnos el lado más agreste y natural.


Crucecilla en la calle Tercia.





Una viborera (Echium sp.) con fasciación impresionante en Retuerta del Bullaque, Ciudad Real, España.

 Hace unos días un amigo de Retuerta del Bullaque, Gerardo García Martín, me habló de un caso de fasciación de una viborera (Echium sp,) de grandes dimensiones. Me envió varias fotografías y vídeos. En uno de ellos se observa cómo Gerardo tiene una cinta métrica o flexómetro que marca 83 (ochenta y tres) centímetros en la parte superior de la planta. Como la superficie de la viborera en este caso está curvada no se aprecia el inicio de la medición pero todo parece indicar que incluso puede que mida algún centímetro más.

Es interesante recordar que a este fenómeno, conocido desde hace siglos, se le daban interpretaciones y nombres vernáculos muy curiosos. Los científicos llamaban "monstruosidades" a los ejemplares de todo tipo, incluyendo los seres humanos, y, con el paso del tiempo, los estudiaba una subdisciplina o rama de las Ciencias Naturales llamada "Teratología".

Esta primavera de 2024 en algunos pueblos de la provincia de Ciudad Real el fenómeno ha tenido una incidencia impresionante, con ejemplares tan grandes como este pero, además, con un número que nunca habíamos visto. Así, en Piedrabuena, Alcolea de Calatrava, Picón, Porzuna, Fontanarejo, Alcoba de los Montes, Retuerta del Bullaque y, casi con seguridad, bastantes más, se pueden ver estas viboreras con un tallo aplanado y muy ancho y, en la mayoría de los casos, más altas de lo normal.


Fotografía de Gerardo García Martín, de Retuerta del Bullaque, Ciudad Real, España, mayo 2024.


martes, 5 de marzo de 2024

Brevi-aviario, 23. Los aviones son aves...

 Ayer estuvimos hablando en un taller sobre Naturaleza de las Aves, en general, y de su Observación. Me gusta comenzar con una introducción paleontológica y seguir con la línea del tiempo para, ya metidos en materia, hablar de las aves más cercanas a nuestras vidas. De manera que enseguida salen los aviones y aclaro que no es una broma sino que esos pajarillos que vuelan tan deprisa, que llegan a finales del invierno y que hacen los nidos en las cornisas de nuestros edificios  no son golondrinas. Y ya viene el momento de hacer unos dibujos en la pizarra y de mostrar fotografías. 

Y es que en nuestras ciudades y en algunos pueblos los aviones son mucho más abundantes que las golondrinas. Lo que más llama la atención a las personas que no conocen esta diferencia es la denominación. Lo más fácil es pensar que proviene de esos aparatos que surcan los cielos pero no, no viene de ahí la palabra.

En español la palabra avión se viene utilizando desde el siglo XIII para nombrar a un ave de la familia de las golondrinas. Su etimología no está clara y lo que aportó el gran estudioso de la misma, Joan Corominas, es puesta en duda por otros autores, como Zamorano. Desde luego no aparece en el curiosísimo libro de Francisco Marcuello de 1617, ni en el de Reyes Prósper de finales del siglo XIX, pero eso no significa nada. 

Llama la atención que al hablar del significado de la aeronave no se mencione siquiera por encima la existencia de estas aves y su nombre. Pero más sorprende que en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua se diga que es "pájaro, especie de vencejo", sin aportar más información.

Y es que en España tenemos el avión común, de nombre científico "Delichon urbicum" y el avión zapador "Riparia riparia" y hay más especies en otros territorios.


Avión común (Delichon urbicum) cogiendo barro y, en este caso, una piedrecita, para construir el nido. Toledo, abril de 2023.

Bandada de aviones comunes (Delichon urbicum) descansando y limpiándose las plumas. Agosto de 2023.

Golondrina común (Hirundo rustica) en Carrión de Calatrava en abril de 2013. 




miércoles, 7 de febrero de 2024

Brevi-aviario, 14. Mi primera golondrina común (Hirundo rustica) del año, 2 de febrero de 2024, en Piedrabuena, Ciudad Real, España.

 El pasado 2 de febrero de 2024 vi mi primera golondrina del año en Piedrabuena, Ciudad Real, España. Se cruzó a unos tres metros de altura delante de mi coche cuando salía del casco urbano en dirección a Arroba de los Montes, ya pasada la gasolinera.

Esa fecha es bastante significativa ya que es la Candelaria, por un lado y el Día Mundial de los Humedales, por otro. En el pueblo de Arroba de los Montes se celebra la festividad de La Candelaria que, como se sabe, tiene relación con la salida o no del invierno. Así, tras la misa se inicia la procesión con la imagen de la Virgen alrededor de la iglesia. Se está pendiente a que la vela o "candela" se mantenga encendida o se apague. Como no se apagó alguien dijo el refrán, que viene a decir que "el invierno está fuera".

Curiosamente, en español se dice que una golondrina no hace verano lo que viene a significar, también, para muchos, que no se puede generalizar partiendo de un sólo caso o dato. En francés el refrán es más exacto y dice que una golondrina no hace primavera:

"Une hirondelle ne fait pas le printemps".

En inglés, sin embargo, el dicho es similar al español:

"One swallow doesn´t make a summer".

Como vemos hay una gran similitud y la frase se atribuye a Aristóteles. De cualquier manera una golondrina bien merece mi atención, muy especialmente en fecha tan temprana y significativa como el 2 de febrero de 2024.


jueves, 1 de febrero de 2024

Escenas entomológicas 46: Siete ootecas de mantis africana (Sphodromantis viridis) en un patio de Piedrabuena.

 Hoy, 1 de febrero de 2024, jueves, he localizado otras dos ootecas de la mantis africana (Sphodromantis viridis) en mi casa y en unos árboles de un vecino visibles desde mi casa. Una de estas ootecas está en un lilo y la otra en un álamo que se encuentra junto al granado del corral de mi vecino. Espero poder muestrear en los alrededores, en los árboles cercanos de la calle perpendicular a la mía dónde ya encontré algún ejemplar atropellado, así como en los del Colegio Público "Luis Vives", distante unos quinientos metros o algo más, ya que allí también se localizaron varias mantis hace unos años. 

Me da la sensación de que esta proliferación no se limita a un punto tan concreto como el patio de mi casa sino que debe ser mucho más abundante. No me queda claro si sería conveniente su control por parte de las autoridades y expertos dado el carácter de especie alóctona.

Faltan fotos...

lunes, 29 de enero de 2024

Escenas entomológicas, 43: La ooteca de la mantis religiosa en Villarrubia de los Ojos.

 Hace unos días publiqué sendas entradas en este blog (1 y 2) sobre el hallazgo de dos ootecas de mantis africana (Sphodromantis viridis) en el patio de mi casa. Ayer, domingo, 28 de enero de 2024, me encontré otra de mantis religiosa (Mantis religiosa) en Villarrubia de los Ojos, a cinco kilómetros del casco urbano, a escasos metros de un viñedo. Estaba pegada al borde interior de un tubo o protector de plástico de los que se usan para plantar viñas. Recordé que se consideraba el hallazgo de estas ootecas, también llamadas "adobo", como presagio de buena suerte. La otra versión dice que si te dolía una muela ese día se te quitaba el dolor. Así me lo manifestó mi amigo Concepción Sepúlveda Rodríguez. 

Lo más curioso, a mi juicio, es el nombre: "espérate un poco un viernes". La pronunciación mayoritaria del pueblo suele aspirar un poco las haches y algunas personas transforman la erre de "viernes" -y de otras palabras- en ele, por cierto. El nombre vernáculo de la mantis religiosa en algunos pueblos de la provincia de Ciudad Real, que en su día incluí en la Wikipedia, son:

-"muerte", en Arroba de los Montes.

-"cerbatana" en Daimiel y Malagón.

-"caballito del diablo" en Villarrubia de los Ojos.





viernes, 29 de diciembre de 2023

Sobre el V Festival de las grullas del Valle de Alcudia y Sierra Madrona. 20 y 21 de enero de 2024.

 El próximo 20 de enero de 2024 tendrá lugar el V Festival de las grullas del Valle de Alcudia y Sierra Madrona.

Yo hablaré durante quince minutos sobre Etno-ornitología y las grullas. Mi título es:

"Cuando la grulla va p´arriba: una mirada desde la Historia y la Etno-ornitología".

Ya ha sido publicada la noticia por nuestro amigo de la Agencia Efe Aníbal de la Beldad Caro.




sábado, 16 de septiembre de 2023

"Cuando canta la garlocha" un libro muy recomendable de José Fajardo Rodríguez.

 Acabo de leer el libro del doctor en Ciencia e Ingeniería Agrarias don José Fajardo Rodríguez "Cuando canta la garlocha. El conocimiento tradicional sobre la naturaleza". La edición ha corrido a cargo de Alalimón Creaciones. Las ilustraciones son de Aneta Tarmokas.

El el prólogo el también doctor don Alonso Verde López nos aclara que el autor lleva más de veinticinco años "recorriendo sierras, collaos, vallejos, cañadas, lagunas, lavajos, vegas y muchos de los pueblos, cortijos, quinterías y aldeas de las cinco provincias" de Castilla-La Mancha. Y así, esas tierras y las muchas personas entrevistadas han dejado su huella en este hermoso trabajo, a medio camino entre la investigación y la divulgación. Cada capítulo, cada historia, cada breve relato condensa esas vivencias en busca de un conocimiento que se nos escapa a mayor velocidad de lo que podemos pensar. En estas líneas hay efectivamente conocimientos, sabiduría, vivencias pero escritas desde la cercanía, la admiración, con unos toques muy acertados de crítica y la "miajita" de humor, que siempre viene bien. El texto es en prosa pero tiene en muchos pasajes la fuerza de la poesía, del sentimiento, del latir cercano de muchos corazones que dejaron sus recuerdos en tan buenas manos.

Personalmente siento que falta mucho por contar, puesto que uno se queda con ganas de leer más y más y descubrir esas formas de tantas gentes de tantos pueblos y aldeas de relacionarse durante decenios o siglos con el Entorno. 

La lectura se hace agradable, ágil y directa, con una riqueza de vocabulario impactante. Esa ingente cantidad de términos vernáculos la podemos consultar en el glosario final, aunque muchas veces no es necesario porque el autor nos va aclarando su significado en el texto.

La etnobiología, en general y la etnobotánica, en particular, se nos presentan aquí de una forma atractiva, cercana, muy humana y motivadora y nos trasladan a escenarios, cercanos o lejanos, con unos actores sencillos que se convierten en los verdaderos protagonistas de estos relatos. 

Además de los sencillos y hermosos dibujos de Aneta Tarmokas esta obra está ilustrada con una buena colección de fotografías antiguas, siempre debidamente documentadas, así como con fotografías también muy hermosas de los diferentes aspectos tratados. Son varios los autores de las fotografías pero mayoritariamente pertenecen a Carmen Fuentes Escribano.

Para concluir, recomiendo la lectura de este hermoso libro, escrito por José Fajardo Rodríguez pero con las voces de tantos y tantos paisanos y paisanas, de garlochas, de golondrinas, de arroyos y con el alma de tantas plantas y, como nos dice varias veces el autor, también de las piedras de nuestra hermosa tierra.



Benito Laguna, de Piedrabuena, Ciudad Real, recogiendo plantas aromáticas para su cruz. 3 de mayo de 2022.



lunes, 24 de enero de 2022

Brevi-aviario, 5: Los gorriones comunes, ¿conocemos su historia, su presente y su incierto futuro?

 Los gorriones comunes (Passer domesticus) viven entre nosotros, en ciudades, pueblos y aldeas. Los podemos observar en todo tipo de edificios y espacios y, a lo largo de décadas, han ido expandiendo su área de distribución.

Sin embargo, ahora, desde hace relativamente poco, sabemos que sus poblaciones han disminuido peligrosamente. Se dice, por ejemplo, que en España, en diez años, entre 2008 y 2018 ha desaparecido la nada desdeñable cifra de treinta millones de individuos, según el informe Sacre, de la Sociedad Española de Ornitología (SEO). Hay estudios anteriores que ponían en evidencia esta tendencia, como el de un trabajo sobre un naranjal, en el que pasaron de 114 a 6 nidos desde 1977 a 2001.

Ya en 2016 la SEO la declaró como el Ave del año al gorrión, adelantándose a esa noticia.

Estos mensajes sobre la disminución de sus poblaciones se difundieron en los medios de comunicación pero lo que no me queda claro es si fueron lo suficientemente claros y, sobre todo, si hemos identificado socialmente las causas para, en la medida de nuestras posibilidades, ponerle solución.

A simple vista no he observado cambios significativos en mi entorno, fundamentalmente rural, pero también urbano. La agricultura, a diario, se intensifica y la química sustituye igualmente a la física en muchos aspectos de la vida, incluyendo los trabajos agrícolas y de "limpieza", a pasos agigantados.

Sin embargo, personalmente, no he advertido esa disminución de gorriones comunes en los lugares por los que me muevo, si bien es cierto que tampoco he prestado una especial atención a la especie ni tengo forma medianamente científica de comprobarlo, sobre todo por esa falta de datos previos. 

En mi casa siguen criando y los veo a diario. También son bien visibles en los patios de los colegios en los que he trabajado y en el que sigo trabajando.

En otoño e invierno he seguido disfrutando con esos bandos de decenas y a veces de centenas de ejemplares y me pregunto si habrá algo que podamos hacer individualmente para invertir esa tendencia demográfica regresiva.

Por otra parte es curioso que precisamente por tratarse de un ave muy común y cercana al ser humano sea en realidad un pequeño gran desconocido. A veces se da el caso de anuarios ornitológicos provinciales en los que no hay ni una sola cita para un año o para un período de cuatro, cinco o seis años.

A pesar de esta especie de indiferencia, vacío o trasparencia, el gorrión común atesora muchos secretos de lo más interesante en esa ya larga historia de convivencia que, como sabemos, casi nunca ha sido ni pacífica ni favorable para los pajarillos. 

En la simbología cristiana el gorrión común representa precisamente a las personas mas sencillas y menos dotadas económica y socialmente. En nuestros pueblos había quiénes, a través del refranero, decían preferir esa condición humilde y urbana frente a la altanería del halcón, señor del campo. Así me lo hizo saber en torno a los años ochenta del siglo XX un zapatero de Villarrubia de los Ojos, Víctor:

"Más vale ser gorrión en el pueblo que halcón peregrino en el campo". 

Esa idea concuerda con las valoraciones y connotaciones que había tenido buena parte de la sociedad en la Edad Media y Moderna sobre este críptico pájaro. Y es que parece ser que se identificaba también a estas aves con las personas más sencillas precisamente por el parecido de sus vestimentas, pardas y sin colores llamativos, reservadas, por poder económico, a otras. 

El nombre más utilizado era el de "passaro", es decir, pájaro, frente al de gorrión, que no se ha detectado hasta el siglo XVI. Pero en amplias zonas de España recibe el nombre vernáculo de "gurriato", perviviendo hasta nuestros días. Otros nombres vernaculares son los de "pardal", "lugarero", teulalí, birris (en Albacete y Jaén) y etxe-txoria.

Sobre el gorrión escribieron abundantemente autores como Aristóteles y Plinio, así como otros tratadistas. Le dedicaron algunas páginas los autores de libros de cetrería y el canónigo Francisco Marcuello, en 1617, hizo una deliciosa y curiosísima recopilación. Nos dice, siguiendo a Plinio, que las heces, mezcladas con aceite caliente son buenas para los oídos. Lo que más destaca Marcuello es su cualidad "libidosisima", avisándonos de que tanto el consumo de su carne como de sus huevos "despierta la venus", es decir, es afrodisiaca.

Por otra parte, desde el Cristianismo, se han visto  bondades y virtudes "morales" en los gorriones y se han difundido, con mayor o menor éxito, como son la caridad y la obligación de socorrer a los huérfanos. En las homilías a veces he escuchado comparaciones y afirmaciones en las que se ponían de relieve esos valores cristianos.

Lo más sorprendente, si no se sabe nada al respecto de este tema, es que en esas fechas -1617- ya se advertía de los daños que pueden causar los gorriones en las cosechas y como:

"...en muchas partes ha sido forzoso hacer leyes, y estatutos en favor de los que mas Gorriones mataren." 

Esa actitud humana se ha ido perpetuando a lo largo de los siglos y en países muy distantes unos de otros. El caso más conocido es el de la China de Mao, pero no el único. Intentaré escribir de ese tema en otro momento.

Machos de gorrión común (Passer domesticus) en Toledo, 22 abril 2013.

Gorriones comunes (Passer domesticus) en Porzuna, Ciudad Real, 12 octubre 2021.