miércoles, 28 de diciembre de 2022

Reflexiones políticas, 2. Sobre la violencia de género (o como se quiera llamar) y las fiestas navideñas.

 Hoy he escuchado en televisión que en lo que va de mes de diciembre de 2022 han muerto asesinadas nueve mujeres en España. Parece ser que el incremento de muertes violentas está íntimamente relacionado con las fiestas que estamos viviendo. Lo peor es que una de las personas que ha intervenido ya advierte de que para el día 1 y 2 de enero se espera que se produzca otro pico, el primero de 2023. Se dice que, por desgracia, es "lo normal", en el exclusivo sentido de que se trata de un fenómeno que viene ocurriendo desde hace tiempo. A esta violencia siempre execrable y horrorosa habría que unir el resto de actos violentos, delictivos, accidentes derivados de la ingesta de diferentes sustancias  y bebidas y demás que se producen en fechas tan señaladas. Contrasta esta penosa realidad con la profusión de luces, adornos -generalmente de escaso valor estético, a mi juicio, y de culturas ajenas a la nuestra, por cierto-y con mensajes de felicidad, amor, paz y demás.

Yo creo que deberíamos hacer un verdadero esfuerzo de valoración y crítica de esta forma de celebración (¿celebración con cadáveres por medio como algo que se está normalizando?). Además de este lacerante tema están las cuestiones ambientales de las que parece que tampoco llega nunca el momento de abordarlas. Y, por cierto, lo deseable sería que no se politizaran o "partidizaran", como viene ocurriendo con cuestiones de gran importancia. Todos los partidos políticos deberían dejar de lado sus posicionamientos para abordar estos temas que nos afectan a toda la sociedad, no sólo a las víctimas, en el caso de la violencia de género o a los que nos consideramos abiertamente ecologistas.

La Navidad no puede seguir siendo "esto", ni un evento de macro-consumo y despilfarro en masa. Independientemente también de las creencias religiosas hay mucho que hablar, estudiar y poner sobre la mesa. No parece lógico que estas "convocatorias" obligatorias a la supuesta felicidad acaben con estos resultados.

Y es que ha llegado el momento de redimensionarlo todo, incluyendo muy especialmente las expectativas, los deseos, las supuestas necesidades...Sí, no pasa nada por no "ser tan tan feliz" ese "par de noches", ni por estar solos, ni por no reunirse, ni por no comer tanto, ni por no comprar tanto, ni por no tener que llamarnos y demás...Hace ya muchos años escuché ese chiste que, preguntando por la vacaciones, añadía: ¿bien o en familia?

Las cifras ponen de relieve que no todo es tan bonito, ni tan tierno, ni tan entrañable, ni tan...Y precisamente esta forma de enfocarlo lo que supone es que sea el período del año más duro, más amargo, más triste, más doloroso...para muchas personas. Porque la soledad existe. Como existen personas que lo que quieren es precisamente que pasen estos días cuanto antes porque, por ejemplo, echan de menos más de lo que sería deseable a sus seres queridos. La Navidad, como otras celebraciones del hiper-consumo tienen muchos efectos negativos y nocivos y, cuanto antes tomemos conciencia, mejor podremos abordarlo.


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