sábado, 7 de noviembre de 2026

Vida cotidiana, 7: Muchos cientos, quizás miles de estorninos negros (Sturnus unicolor) pasan la noche en la Plaza Mayor de Daimiel, Ciudad Real, España.

 Está anocheciendo, viernes, 6 de noviembre de 2026, en la Plaza Mayor de Daimiel, Ciudad Real, España. Las antenas de televisión se ven llenas de estorninos negros (Sturnus unicolor). Van y vienen. Se ven pequeños bandos, volando de un sitio para otro. Cada vez los bandos son mayores. Se unen y separan y, sin darme cuenta, esa mancha voladora y un poco gritona aparece mucho mayor. Y no sólo hay una, por lo poco que puedo ver. Hay varios pinos y entre medias los observo, cercanos unos a otros,  en ese ir y venir que se me hace precioso y muy evocador. Al menos un grupo muy numeroso se ha posado en el pino más cercano al olivo centenario. Sus cantos son potentes pero la gente que está sentada en las terrazas de los bares, en los bancos y que también van, vienen y se paran a conversar parecen ignorarlos por completo. Un hombre de mediana edad con dos niñas se toca la cabeza. Algo le ha caído del cielo, como a mí. Un matrimonio gitano habla con otro y una jove sobre el enciuentro que celebraron hace sólo unos días. Había muchos gitanos de todas partes, madre mía, qué gentío, estuvo muy bien el gitanito ese, lo bien que habló, lo importante es que seamos buenos y que Dios nos ayude, oye, el gitanito, solo nos pide una ayudita, quince euritos, no es na, se levanta de noche y se va  ayudar a la gente a sus casas y a los hospitales, estuvo muy bien...bueno, que ya nos veremos. Y el trasiego negro, ya casi como la noche que cayendo, de pronto se calla. Me parece increíble. Me desplazo unos metros y escucho a otro bando que todavía no han dejado de piar. Es un espectáculo sonoro y visual extraordinario aunque, supongo, causa molestias al vecindario.

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