Poblete era una aldea de Ciudad Real. Consiguió ser villa independiente en 1843. Un poco antes, en 1842, se subastó una casa posada. Era una de tantas fincas urbanas que se estaban vendiendo como consecuencia de la llamada Desamortización de Mendizával de 1836.
En este caso se había tratado de deudas lo que llevó a la tasación y puesta en marcha del expediente para la subasta pública.
Se encontraba en el lado izquierdo del camino que, desde Ciudad Real, llegaba a la Aldea. En realidad no era un camino sino una vía pecuaria, Camino Real de Sevilla.
Muy poca información he conseguido sobre esta construcción que, en su momento, debió ser de las más importantes del escaso vecindario. No se la cita, por ejemplo, en el Diccionario de Madoz.
Perteneció a la Hacienda Nacional y se tasó en 23.000 reales. Se publicó la fecha de la subasta el 11 de marzo de 1842 en el Boletín Oficial de la Venta de Bienes Nacionales siendo subastada el 20 de marzo del mismo año. El mejor postor fue Don José de Ormaza, que pujó hasta los 24.000 reales de vellón.
En aquel año difícil de posguerra, de la que se llamó Primera Guerra Civil, Primera Guerra Carlista o Guerra de los Siete Años la provincia contaba con un buen número de posadas, fondas y ventas. De algunas nos quedan los nombres, historias e incluso las construcciones, mejor o peor conservadas. Me viene a la memoria la daimieleña Venta de Borondo, y leo también algo sobre la de los Portales de Tomelloso, la Posada del Sol de Ciudad Real, las de Puerto Lápice, Malagón, Puertollano y la de Santo Domingo, en Alcázar de San Juan. Otras eran las de Villarrubia de los Ojos, Piedrabuena, Horcajo de los Montes, Navalpino, Valdepeñas o la Posada de los Cantos Gordos también en Daimiel.
Todo un entramado de caminos y de vidas se esconden detrás de esos nombres, a veces tan sonoros. Merece la pena buscar y rebuscar y, de alguna manera, valorar aquellos espacios, servicios y los protagonistas que hacían posibles los viajes y transportes por España.
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