domingo, 19 de julio de 2026

La guerra civil española (1936-1939), noventa años después y la lamentable utilización de la misma en las llamadas redes sociales.

 Hace dos días, el dieciocho de julio de 2026, sábado, se cumplieron noventa años del inicio de la guerra civil española de 1936-1939.

Creo que para la inmensa mayoría de habitantes de este hermoso, próspero, pacífico y pacificador país que es España, la fecha pasó inadvertida, afortunadamente.

Supongo que habrá habido eventos académicos, que buscaré para seguir leyendo y aprendiendo. Sí he visto que se han producido actos de recuerdo, de reivindicación, de exaltaciones y condenas y, hasta dónde yo sé, de muy pocos o ninguno, de diálogo, de encuentro, de ejercitación del perdón, de la concordia, de la comprensión y de la mejora de la convivencia.

Desde luego lo que estoy viendo en las llamadas redes sociales no me parece ni constructivo, ni objetivo ni edificante.

 Tampoco he visto unos mínimos de conocimiento científico sino simplificaciones, tópicos, verdades a medias, falacias, olvidos de realidades inolvidables, acusaciones absurdas, mentiras y andamiajes de papel, incapaces de aportar nada más que la cortedad de planteamientos de sus autores.

Teniendo en cuenta la creciente polarización y la pseudo crispación de la vida pública se atisban algunas causas de tanto mensaje vano. 

Me hubiera encantado ver, por ejemplo, aquel programa de "la Segunda Cadena" - lo que hoy llamamos "la dos" o Tve 2- titulado La Clave, dirigido y presentado por el periodista - de izquierdas, por cierto-José Luis Balbín, en el que se habló de la guerra, o de otro, centrado en la figura y el tiempo de José Antonio Primo de Rivera, o uno, también extraordinario, sobre el franquismo y la transición, si no recuerdo mal. En este último intervino muy brillante, sincera y humanamente, nuestro paisano y artista internacional Pepe Ortega (José García Ortega, Arroba de los Montes, 1921-París, 1990). 

Me imagino un coloquio con historiadores y políticos de probada solvencia intelectual, de diferentes ideologías, posicionamientos y tendencias. Habría sido una gran oportunidad para intentar salir de este laberinto informativo y mediático que tan poco aporta. 

O, por ejemplo, me habría encantado un repaso al estado del arte, con especial énfasis en los contrastes entre unas y otras formas de abordar aquel terrible período. 

¿Y qué tal una mirada retrospectiva a los libros más significativos sobre el muy complejo tema? Creo recordar que con motivo del cincuenta aniversario, es decir en 1986, varios estudiosos publicaron un libro. El coordinador y coautor, Manuel Tuñón de Lara, ya hablaba de muchas decenas de miles de trabajos publicados al respecto. Ahora, sumando cuarenta años más, la bibliografía y hemerografía son impresionantes.

A veces, en discusiones virtuales, he pedido a algunas personas que citaran fuentes y autores para seguir hablando del tema. Esto suponía, como nos podemos imaginar, el fin del "hilo" o conversación. 

En la misma medida, por puntualizar, aportar algún dato o intentar equilibrar el debate, me caía un aluvión de insultos y descalificaciones que merecerían un detenido análisis.

Y estos días previos a fecha tan señalada lo que me ha llegado es, muy mayoritariamente, el equivalente al vacío, al suspenso, al "muy deficiente" o el cero o "cerapio", sin exagerar nada. Y no es un posicionamiento equis por mi parte sino que las coincidencias con la realidad son nulas.

 Desde cualquier ideología o ausencia de ella se puede escribir o hablar de un tema pero siempre con el refrendo de la realidad. Si el manido pero útil "bosque" como metáfora de la realidad lo reducimos a una línea horizontal de la que parten unos cuatro o cinco palitos con circunferencias que simulan copas para representar árboles, nos encontramos con algo tan pobre como falso. Y eso es lo que he visto y leído en relación con este aniversario.

También he visto menciones interesadas y empobrecedoras de alguna mal llamada "catedrática" en algún "pograma" (de “pogromo" de la verdad, con el debido respeto y distanciamiento hacia un término tan fuerte). 

Críticas cáusticas aparte, creo que noventa años son suficientes para poder hablar de unos hechos históricos sin utilizarlos política ni partidistamente. Y, como me gusta decir, recordando a Gandhi, la Paz es el único camino. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario