Antesdeayer, 18 de agosto de 2026, martes, tuvo lugar un acto institucional en Arroba de los Montes, Ciudad Real, España.
La Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha y el Ayuntamiento del municipio inauguraron el primer mosaico con una reproducción de una obra de Pepe Ortega. Faltan otros dos, según lo expresado ayer por el vicepresidente de la Comunidad, José Manuel Caballero Serrano.
Por si alguien se pregunta quién era Pepe Ortega diré "cuatro cosas" sobre él.
José García Ortega nació en Arroba de los Montes en 1921. Su familia se instaló en Madrid siendo él un jovencillo. Tras la guerra civil de 1936-1939 su padre entró en prisión con una larga condena, de la que cumpliría sólo una ínfima parte.
Él, el joven arrobeño, siguió aprendiendo, dibujando y pintando y muy pronto se afilió al Partido Comunista de España. Demostraba así su fuerte compromiso político y social, su rebeldía y valor, en tiempos tan difíciles, de clandestinidad y persecución política.
A su proceso formativo, de estudio y trabajo artístico, se unió una intensa actividad política que pronto supuso que estuviera fichado, vigilado y, finalmente, detenido, procesado y condenado a diez años de prisión, de los que, como su padre, cumplió una parte.
Tras salir de prisión y seguir muy activo como propagandista salió de España. Alguna que otra beca, idas y venidas a Francia y desde Francia y alguien le informó de que seguía en el objetivo.
Su exilio discurrió muy especialmente en Italia. Su nombre ya era conocido y muy valorado en ámbitos artísticos. Éxito tras éxito, en alternancia o convivencia con su intensa actividad política. Matera, Bosco y, por fin, vuelve a España, en cuanto puede. Aunque lo cierto es que otras veces.
Y aquí, 1976, empieza otra etapa, también de luces y sombras, incluyendo las institucionales. Y bastantes desengaños políticos, por cierto.
A mí me parece que ni en vida ni tras su muerte, en París a finales de 1990, fue bien tratado institucionalmente. Porque, hagamos memoria: hasta 1998 no hubo una propuesta seria y firme para darlo a conocer. Eran unos concejales y un alcalde de su pueblo natal, Arroba de los Montes, con el apoyo de la Mancomunidad Cabañeros, la Diputación Provincial de Ciudad Real y la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha, todos del PSOE. Aquella hermosa iniciativa duró un año. Era 1999...y hasta antesdeayer, para que la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha inaugurará un mosaico de los tres que tiene previstos. Grandilocuencia la del vice-presidente Caballero, mezclando la penosa situación y la responsabilidad de la comunidad autónoma con la Memoria democrática y los cincuenta años de Democracia.
En realidad lo que allí se puso es una suerte de epitafio, algo así como “aquí yacen la ilusión de muchas personas y el deseo de Pepe Ortega de tener una Casa Museo en su pueblo natal, el pequeño y muy hermoso Arroba de los Montes".
Si de verdad se trata de honrar al gran artista José García Ortega lo que hay que hacer es seguir trabajando por conseguir su sueño y su deseo, como, curiosamente, hizo en Italia, en la impresionante ciudad de Matera y en la aldea de Bosco. Me pregunto qué pensarán en Italia cuando vean esta noticia de tres mosaicos y alguna prometida edición facsimilar, si no estoy mal informado. En Italia siguen inaugurando museos de Ortega y aquí despidiendo oficialmente esa opción, que sí fue posible en 1998.
Me falta por recordar que fue con gobiernos municipales del Partido Popular con los que se cerró el museo por un serio problema de humedad. Y en la misma medida, con el PP al frente de la Diputación Provincial, su obra sigue en los depósitos de la misma, exceptuando la serie de grabados de Los segadores,que se mantiene expuesta.
Y sigo, lo que de verdad dignificaría estos años de oscuridad total con Ortega no es usarlo partidístamente por nadie, sino conseguir, por ejemplo, que se haga una gran exposición en Madrid, en Barcelona, en Bilbao, en Ciudad Real, en Sevilla, en Toledo... con toda la obra que se pueda conseguir, incluyendo sus impresionantes y duras pinturas de tema político. Y sin olvidar que en Matera, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, Ortega tiene su Casa Museo, que custodia diez series idénticas de sus obras con la técnica de la “cartapesta", en bruto. Una de esas series debería venir, es decir, se debería traer a España, a su amada España, por la que tanto luchó y sufrió, para gozo y disfrute de todas y todos los amantes del Arte y de nuestra dura Historia. Y serie, tras mostrarse, debería estar dónde él quería, en Arroba de los Montes.
Sí de verdad se quiere honrar a Pepe Ortega habrá que conseguir los magistrales mosaicos, que nunca hemos visto, sólo el libro de Bargellini, Belloni y Bustacchini. O el libro de Gaudibert sobre sus cartapesta. O su obra sobre "Simon Bolívar" o aquel extraordinario cuadro de la estación de metro de Vallecas, o algunas obras del galerista almagreño Norberto Dotor.
Sí de verdad se quiere honrar la memoria de Ortega habría que publicar las tesis doctorales que sobre él se han escrito, incluyendo las que están en italiano y en francés, con su oportuna traducción, contando también con el Departamento de Historia del Arte de la UCLM.. En la misma medida habría que proceder con los libros que conocemos sobre él de su amigo el doctor Nicola Cobucci (a quien siempre estaré agradecido por los libros que escribió, publicó y me regaló) y de aquel famoso y extraordinario periodista italiano, Bruno Crimi, que vivió con él sus primeras jornadas en España tras su regreso. O las publicaciones de Giuseppe Selvaggi...y suma y sigue.
Si de verdad se quiere honrar al artista internacional Pepe Ortega habrá que contar con la Fundación Paco y Lola Cortijo y con su hija, Ana Cortijo, con las estudiosas de Estampa Popular como Noemí de Haro García y con todas las personas que tengan algo que aportar,que son muchas.
Y, muy importante, si de verdad se quiere honrar la figura y la obra de Ortega habrá que hacer todos los esfuerzos necesarios para contar con todos los partidos políticos, centrando el trabajo en aquel Ortega que decía "Sí a todos", "Sí a ser y a ser libres", a aquel que criticaba las dictaduras, la española y la soviética, a aquel que dijo en el programa "La Clave" de su gran amigo José Luis Balbín que perdonaba al policía que lo había torturado duramente.
Así las cosas, lo siento, no puedo mostrar mi alegría ni mi agradecimiento por esta actuación que, para mí, es más un punto y final que un inicio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario