lunes, 10 de agosto de 2026

El cambio climático como "arguméntulo".

 Permítaseme la licencia semántica. Llamo "arguméntulo" a esa construcción verbal que se usa como si tuviera la consistencia y la cualidad de un argumento sin tenerla. Recientemente estamos viviendo muchas situaciones que generan eso, "arguméntulos", más como coartada, respuesta rápida, acusación o rechazo de la misma, o, metafóricamente,  como tinta de calamar.

De manera que afirmar que los muchos incendios forestales están causados por el cambio climático es una falacia, una mentira o un arguméntulo. Si lo dicen nuestros políticos, nuestros gobernantes, o los todologos como Ernesto Ekáizer o Luis Arroyo. 

¿Debemos entender que el año pasado, 2025, no había cambio climático? Parece ser y con datos televisivos de hoy, 10 de agosto de 2026, el año pasado hubo cinco veces menos hectáreas quemadas que este año. Pero también llovió mucho...

En la misma medida cuando escuchamos hablar del calentamiento global y se achacan tanto al cambio climático como al calentamiento global las altas temperaturas que estamos viviendo este verano nos surgen dudas. No son dudas sin más sino fundadas en datos estadísticos. Acabó el tórrido mes de julio de 2026 con nosecuantas olas de calor, máximos históricos, marcas nada halagüeñas y demás paja informativa. Y nos dieron el dato, ¡cielos!, ¡el mes de julio más cálido de los últimos treinta años! Pero entonces, hace treinta y un años ¿qué pasó? ¿Había o no había calentamiento global hace?

Por si fuera poco, cada dos por tres se escucha a unos y a otros achacar al cambio climático el desastre ambiental en materia hídrica de la Mancha. Ríos completamente secos durante decenios, humedales prácticamente destruidos, bajada de los niveles piezométricos de los acuíferos...Otro arguméntulo más.

Y pondré otro ejemplo. Hace más de veinte años se estaban expropiando fincas rústicas a particulares para construir el trasvase Tajo-La Mancha. Se decía que no había posibilidades de desarrollo en muy pocos años si no se traía el agua. No habría futuro. Esto sería el desierto, me afirmaban, categóricos, incluso políticos de primera línea. Los técnicos que me expropiaron una parte de un olivar me dijeron, abiertamente, que si es que no creía en el cambio climático. No sé, el trasvase sigue ahí, con mucha más pena que gloria, con un gasto económico desproporcionado y desconocido, y los Ojos del Guadiana siguen secos, excepto los que están siendo regados para producir frutos excedentarios y subvencionados.

Me recuerdan estos arguméntulos al de las mafias organizadas en el caso de la llegada masiva de personas a Ceuta...nada más y nada menos que en boca del presidente del gobierno de España. Ese detalle a veces creo que se olvida, sí, eran personas. 

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