El pasado 26 de marzo de 2026 el fotógrafo Francisco Bermejo Fernández localizó, fotografió y grabó una sanguijuela medicinal, de nombre científico "Hirudo medicinalis" (a falta de confirmar la identificación) en el término municipal de Horcajo de los Montes, Ciudad Real, España.
Se trata de un avistamiento de gran valor ya que las últimas citas proceden de mediados de los años setenta del siglo XX para la provincia de Ciudad Real.
Si leemos la información que ofrece el MITECO vemos que las menciones son escasísimas y muy antiguas. Una mirada al portal de Ciencia Ciudadana "Observation", con fecha de ayer, pone de manifiesto esa escasez de citas para la Península Ibérica, apareciendo alguna que otra en la cordillera cantábrica, en los Pirineos y en el norte de Cataluña.
De manera que, de confirmarse, estaríamos ante una excepcional noticia para el conocimiento de la distribución de esta especie, en otros tiempos, tan frecuente.
Las sanguijuelas fueron utilizadas durante siglos para usos medicinales. En las farmacopeas del siglo XIX, por ejemplo, solían aparecer los diferentes métodos para su mantenimiento en vivo en las farmacias. Generalmente se compraban a algunos vecinos, que las capturaban en los cauces de agua.
En los años setenta del siglo XX todavía eran muy abundantes, siendo lo normal que nos picaran en las piernas y chuparan la sangre cuando nos bañábamos en el río. La picadura o mordedura era totalmente indolora y había veces que se detectaba su actividad porque, una vez succionada la sangre, la herida seguía sangrando un buen rato, dadas las características de anticoagulante de la sustancia "anestésica" que introducían al fijarse en el cuerpo.



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