Muy pronto, puede que en unos días, el embalse de Puente Navarro, léase, el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, podría empezar a desembalsar agua. Y es que la presa, dependiente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, está a escasos cuarenta centímetros de su llenado, concretamente en la cota 605,7 metros sobre el nivel del mar, siendo la de 606 la que se correspondería con el llenado total.
Ayer le estaban entrando en torno a 2.300 o 2.400 litros por segundo, sumando la fuente principal del río Gigüela más la estimación del afluente llamado La Madre Chica de Villarrubia de los Ojos y los arroyos de la sierra villarrubiera. Y se esperan los aportes, aunque más modestos, del río Azuer, que ayer, 7 de marzo de 2026, llegaron a las seis y cuarenta de la tarde al Puente Viejo de Daimiel.
De manera que la inundación total de la confluencia del río Gigüela y el Guadiana está muy cercana aunque, como ya dijo hace unos días el director del Parque Nacional, según información de Aníbal de la Beldad, de la Agencia Efe, hay que tener en cuenta que la total extensión considerada como inundable necesitaría cierto reajusto debido a la colmatación por vegetación y otros aportes.
También es importante tener en cuenta que en los últimos días se han producido precipitaciones abundantes y el grado de saturación de los suelos, tanto de las sierras cercanas como de los cauces hacen que la escorrentía sea superior a la de las primeras semanas de lluvias.
Aún así, ayer, no había agua en las proximidades del molino de Molemocho, aguas arriba de este molino, en el cauce del Guadiana y, mucho menos, en los Ojos.
Otro dato muy importante es la gran diferencia entre los aforos que ofrece la CHG aguas arriba de Villarrubia de los Ojos. Inicialmente se hablaba del llenado, de dudosa o controvertida legalidad, de las lagunas de Villafranca pero, una vez llenas, se plantea la cuestión de esa gran diferencia de caudales. Hasta dónde sabemos sería la infiltración en el acuífero de la Mancha Occidental o 23. Ciertamente plantea serias dudas esa infiltración a través de lo que algunos denominan directamente como "canal" en lugar de cauce, con una disminución impresionante de superficie encharcada, equivalente a miles de hectáreas, desde su encauzamiento en la segunda mitad del siglo XX.
Para terminar, no debemos olvidar que detrás de todo este complejo funcionamiento hidrogeológico, profundamente alterado, hay graves problemas de gestión de todo tipo que ya podemos caracterizar como estructurales y cuyo mayor exponente sería el excesivo consumo de agua por la agricultura intensiva. Y, en referencia a las instituciones con competencias, encontramos una situación que me atrevo a denominar de kafkiana, en la que el gobierno central está dispuesto a hacer cumplir la legislación, amparándose en criterios científico-técnicos, frente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha -ambas en manos del mismo partido, PSOE, con sus particularidades y sus discrepancias- que se muestra incapaz de afrontar el grave problema, por cuestiones electorales y la presión innegable de la oposición, de las tractoradas de ASAJA y del temor a perder las próximas elecciones frente a un Partido Popular y un Vox que estarían encantados de esa toma de posición para cosechar más votantes , fruto del descontento.
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