a estos espejos con memoria,
a estas huellas,
quizás sinceras,
quizás forzadas,
y me asaltan ¡tantas dudas!
¡y tantas, creo, certezas!
Ya han pasado desde aquel instante,
¡más de cien años!
sí,
mi padre
en algún invierno suyo
de sus seis o siete años,
feliz con su madre,
con sus primos,
con su tía,
¿eran eso, felices?
Yo creo que sí,
y que ponemos palabras en el vacío
sin darnos cuenta de que seguro, nos las están poniendo
igualmente,
a nosotros y nosotras.
Veo a mi abuela,
a quién no conocí,
y su sonrisa.
Recuerdo las historias
que me contaron,
con lágrimas
y temblores
y voz entrecortada.
Recuerdo a esa mujer
corriendo calle abajo
cuando le dijeron
que su hijo
¡había vuelto de la guerra!
Me asomo a tantas vidas
y no sé si se pueden resumir
así,
sin más,
con unos adjetivos,
con cuatro palabras,
con un solo color
con una sola idea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario