Ya ha subido el precio de la gasolina y el gasoil. Como Estados Unidos e Israel han iniciado una guerra unilateralmente, y parece ser ya una norma, suben los precios de determinados productos, aunque la relación directa o la justificación sea más que dudosa. Ahora deberíamos actuar nosotros. Y es que, ante estos juegos deberíamos ser capaces de forma mayoritaria y mundial de disminuir drásticamente el consume para que el negocio no sea tan rentable y para que el principal interés de estos movimientos y despropósitos asesinos dejen de ser un arma en manos de muy pocos. En realidad, una vez más estamos ante una estrategia de mercado para favorecer el mercado de las armas, por un lado, y el del petróleo y sus derivados por otros. Sin olvidar que se trata, también de una estrategia dirigida contra los competidores socio-económicos del momento. Pero también estamos ante una suerte de "arma de distracción masiva" por parte de los presidentes de ambos países. Y es que tanto Benjamín Netanyahu como su amigo Donald Trump tienen delante serios problemas con la Justicia por temas relacionados con el sexto mandamiento, con el dinero y la honradez, que parece escasear a esos niveles.
Una pena que no seamos capaces de dar respuestas colectivas mayoritarias pacíficas, serias y responsables a estos personajes que pasarán a la Historia de la Humanidad como verdaderos monstruos. Tiempo al tiempo.
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