jueves, 27 de agosto de 2026

Escenas entomológicas, 95. Otra mantis religiosa (Mantis religiosa) en la puerta de mi casa.

 El pasado lunes, 17 de agosto de 2026, ya por la tarde, al salir de mi casa de Villarrubia de los Ojos, mi sobrina Sacri Zamora Guijarro vio una mantis religiosa (Mantis religiosa) a unos treinta centímetros de la entrada. Era un ejemplar adulto, de color pajizo. Le hice una fotografía, que luego subí al portal "Observation.org", la cogí y la solté a escasos metros de distancia, dentro de mi domicilio, ya en el patio, dónde creí que tendría muchísimo menos peligro y más alimento que en mi calle, y seguía completamente libre. 

Le conté mis primeros contactos con estos asombrosos insectos y como vencimos el miedo, adquirido por un cromo de un álbum, creo que de la marca Maga. También le hablé del nombre vernáculo de las mantis en Arroba de los Montes, Ciudad Real. Allí reciben el expresivo nombre de "muerte". Me pareció algo extraordinario y me gusta mucho hablar del tema y, como hago cada cierto tiempo, lo subí a la Wikipedia en español.

Lo llamativo es que mi sobrina me dijo que era una coincidencia muy curiosa porque ella, con unos treinta y pico años, ha visto dos mantis en su vida, y tanto la primera como la segunda ha sido conmigo. Me hizo mucha ilusión. No quise desvelarle mi secreto para que se produzcan estos encuentros tan oportunos, mi estrecha relación con el colectivo internacional llamado "Ponga una mantis en su vida". Bromas aparte, y como se podrá entender, la última frase no es cierta, estas coincidencias ocurren y me hacen feliz. 

Al cabo de un rato descubrí que su hijo Nico Arcas Zamora, con cuatro años, es un gran amante de los insectos.





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