domingo, 21 de noviembre de 2021

Anglicismos hasta en la "soup".

 Hace ya unos años empecé a hacer un listado de palabras de origen anglosajón que se estaban usando en castellano. Del primer tirón apunté muchas. En poco menos de un mes ya llevaba setecientas, (700) pero fui a Madrid, a un barrio "bien" y empecé a alucinar con la publicidad que había en todo tipo de soportes comerciales. Hice algunas fotografías pero decidí dejar mi pequeño estudio para una fecha indeterminada, que todavía no ha llegado y que es posible que nunca llegue.

Lo cierto es que el fenómeno no para de extenderse y ya me resulta complicado encontrar personas que no se hayan dejado contagiar por esta forma de hablar -y de escribir- tan peculiar. Por supuesto son multitud los niños y las niñas que conocen y utilizan tacos en inglés, ¡como interjecciones sin importancia! Si se nos ocurre apuntar que tal o cual palabra se puede decir en nuestro precioso idioma español hay quiénes se molestan y te tachan de tal o cual...Me sorprende también mucho que un buen número de esos hablantes no habla inglés, y tampoco lo lee o lo escribe.

Lo cierto es que, a mi juicio, como maestro de escuela que soy, y, también, como profesor de inglés, me preocupa esta deriva que, aunque de alguna manera pueda venir a enriquecer nuestro impresionante legado léxico, en realidad está cargada de contravalores verdaderamente curiosos, como el consumo en masa y el desprecio de nuestro riquísimo Patrimonio Inmaterial, entre otros. ¿Valoramos así las diferencias de pronunciación, léxicas y semánticas de los más de ocho mil municipios de España, por ejemplo? ¿Somos conscientes de que esta supuesta "inercia" está teniendo ya consecuencias considerables en nuestro idioma, en nuestra cultura, en nuestro sistema educativo, en nuestra forma de comportarnos, en nuestros hábitos cotidianos y un considerable etcétera?

La Real Academia de la Lengua va "asumiendo" algunas de estas palabras, en ocasiones, afortunadamente, ya castellanizadas. Lo fácil es hablar de la historia del español, del latín, de la influencia árabe, del euzkera, del español de América, del italiano, del francés, del japonés y de lo que se quiera pero, a mi modesto entender, creo que nuestro riquísimo idioma bien merece un esfuerzo, independientemente de que muchas palabras ya sean, en realidad, parte de nuestra habla y de nuestra Lengua. Si no, corremos el riesgo de llegar a lo que se viene llamado, desde hace muchas décadas como "spanglish", término que conocí en Londres, en 1988, en boca de personas de América del Sur, cuando me hablaban, tomando unos "glasses"  en el "pub" de "mopear", de nuestro "boss" que había "dado el saco" a alguien (despedido, en inglés, "to sack") o de tener un "part-time job" por la mañana y un "full-time" por la tarde.




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